lunes, 6 de febrero de 2017

Veinte poemas luego.


Veinte poemas luego.

Y te encuentro ahora, luego de tanto,
atrapada entre versos inconclusos,
sonriendome en la distancia,
como un recuerdo tatuado aqui,
entre pecho y espalda,
como una herida de muerte...
que espera lentamente un final feliz.

Te recuerdo entonces en el viento,
con tu cabello de brisa salina,
alborotado como en el mar las olas,
largo como la noche triste,
suave, tan infinitamente suave...
como aquel beso silente que nos dimos.

Y te pienso a veces como antes,
sonriendome con la mirada,
avivándome el amor con cada gesto,
con cada abrazo y cada caricia,
con cada palabra errante que decías,
espontaneas todas, como tu,
como las memorias que hoy me invaden.

Me pregunto entonces si aún me piensas...
si a veces por error dices mi nombre
o si recoges entre las horas algunas piezas
para terminar de armarme antes de romperme,
de nuevo, una vez tras otra como yo lo hago,
como debo hacerlo para así poder soltarte.

Y es que esta herida duele tanto desde siempre,
como si las horas solo hicieran por abrirla
(con tu nombre siempre con tu nombre...)
mientras los minutos juegan con las manecillas...
a hacer suturas falsas e invisibles ante el segundero.
Y mientras tanto, nosotros solo somos esto:

Somos dos versos que se nombran sin nombrarse,
en lo más profundo de sus letras, sin sus nombres,
quizás y tu en tu lado, y seguramente yo en el mío,
en este mar de olvidos y memorias rancias,
en este torbellino de emociones sin sentido...
al que llamamos vida mientras nos aferramos el uno al otro,
o quizás y solamente yo, aún ahora en la distancia...

                                                   veinte poemas luego.

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