viernes, 20 de mayo de 2016

Todos los duendes.

Todos los duendes.

Todos los duendes se reúnen esta noche,
ansiosos y hambrientos de la luna,
del viento y de la niebla.

Todos los duendes se reúnen esta noche,
aquí, a las afueras de mi puerta,
felices de la noche que avecina.

Todos los duendes se reúnen en mi patio,
ajenos a la cordura y normalísmo,
radiantes ante la infinita demencia.

Se reúnen todos ellos, los de patio, los de fueras.
se reúnen, sí, para un banquete ya anunciado,
para una danza absurda pero ya prevista.

Y es que el tiempo pasa a su paso inclemente,
y la carne se desgasta y la mente se retuerce,
y entonces se reúnen todos, todos los duendes.

Me pregunto si serán amigos con los dientes puntiagudos…
o si serán inclementes como el tiempo al torturarme,
si será sencilla la partida… o un final suspiro complicado.

Y se reúnen todos en torno a mi casa esta noche,
danzando la danza de la muerte misma,
riendo, riendo sin descanso alguno…

Bajo la niebla de esta noche de luna encendida.

(…)

Hay un baile silente en mi pecho,
más lento a cada instante,
sus manos y sus uñas,
sus dientes…

Y poco a poco y en silencio,
bajo la neblina de la tierra…
mi cuerpo descansa ya en su lecho…
Con una lápida como mi última cobija.


-Todos los duendes-

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