domingo, 20 de marzo de 2016

Canción de campo.


Canción de campo.

No saben las ciudades de tu vientre
ni de tu aroma a flores perfumadas,
del tiempo, que insomne reverdece...
Y que al humano devuelve a su morada.

Es tu magia una canción de cuna,
murmullo del viento entre hierba,
aleteo de pájaros en verdes plantas...
Y cántico de insectos por las noches.

Hay por tus senderos fuerte encanto,
la aventura de lo hermoso,
lo excitante de emprender un viaje,
la simple dicha, de a cada paso recorrerte.

Y es que tu piel de hojas y pasto se parece
(y quizás sin realmente pretenderlo),
a un camino transitado por mi boca,
por mi lengua, por mis manos.

De tu vientre se desprende el fruto,
la semilla, el grano.
El olor de primavera, los amores de verano.
La calma y paz... del verde pasto.

Y es que no sabe la ciudad de tus estrellas,
de los cielos despejados de la noche,
de la fascinación que causan tus laderas...
Al abrir los ojos y encontrarse con tu nombre.

-Canción de campo-

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