domingo, 21 de febrero de 2016

Trece palomas.


Trece palomas. 

Han venido a mi trece palomas, 
las trece, heridas ya de frío, 
pues al buscarteamor mío, 
nada quedaba entre las sombras. 

Eran trece palomas de una vida, 
una vida que nosotros dos vivimos, 
al final, cuando los dos nos despedimos... 
A la deriva quedaron, sin su casa, sin su nido. 

Las tomé de nuevo a todas, 
una por una, como si fuese un viejo amigo, 
al estar de vuelta todas, y trinando con ahínco, 
me descubrí extrañando tu tacto entre las horas. 

A veces me pregunto si tus manos me recuerdan, 
si tu boca busca alguna vez mi boca 
si las palomas son, entre nosotros dos, viajeras... 
O si estaban en algún lugar perdidas, solas. 

Y es que el pecho nunca se resigna, 
se aferra siempre a lo vivido, 
aunque el amor, de los dos haya partido, 
palomas quedan, (siempre) 
que se escapan del olvido. 

-Trece palomas- 

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