jueves, 4 de febrero de 2016

Otis.

Otis.

Eres,
de entre todas,
intensa luz que brilla,
traviesa y encantadora,
hermosa y siempre digna.

(Mi dulce pequeñita)

Restauradora de paz,
amor y vida,
¡Quédate siempre!,
útil sos, pequeña mía,
en esta larga travesía…
lenta y a la vez tan linda.

Oye a lo lejos como claman,
rompiendo el silencio de la espera,
todos los latidos que acaloran…
 inclementes, a mi cuerpo y mis deseos.
Zagala hermosa, niña mía tan bien amada.

Comprende entonces,
hermosa y dulce pequeñita,
a este loco muchachito,
presto siempre a tu belleza,
a tu amor y tu todito.
Reniega entonces de otros besos,
reniega vos, y ven conmigo...
o tendrás de mi, un cuerpo muertecito.


-Otis-

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