domingo, 21 de febrero de 2016

Trece palomas.


Trece palomas. 

Han venido a mi trece palomas, 
las trece, heridas ya de frío, 
pues al buscarteamor mío, 
nada quedaba entre las sombras. 

Eran trece palomas de una vida, 
una vida que nosotros dos vivimos, 
al final, cuando los dos nos despedimos... 
A la deriva quedaron, sin su casa, sin su nido. 

Las tomé de nuevo a todas, 
una por una, como si fuese un viejo amigo, 
al estar de vuelta todas, y trinando con ahínco, 
me descubrí extrañando tu tacto entre las horas. 

A veces me pregunto si tus manos me recuerdan, 
si tu boca busca alguna vez mi boca 
si las palomas son, entre nosotros dos, viajeras... 
O si estaban en algún lugar perdidas, solas. 

Y es que el pecho nunca se resigna, 
se aferra siempre a lo vivido, 
aunque el amor, de los dos haya partido, 
palomas quedan, (siempre) 
que se escapan del olvido. 

-Trece palomas- 

sábado, 6 de febrero de 2016

Nde che mba'é.

Nde che mba'é.

Guarda en tus labios dulces...
la esencia de mi amor,
para que nunca te derrumbes,
para que a tu lado viva yo.

Porque no hay distancia entre nosotros,
porque no hay más un tú sin un yo,
porque el amor es reflejo de los rostros...
que mueren de deseo y de pasión.

Hay entonces en un tu rostro todo mío,
una sonrisa que amo y que me amó,
y en mi rostro, solo brillo,
tu eres siempre toda mi razón.

Como las plantas que florecen
floreciste tú en mi corazón,
pequeña de labios que fluorecen,
de cuerpo divino y gran amor.

Ha che rohayhueterei,
del guaraní para decirte amor,
porá michí, ypé,
mi pata linda, mi canción.

Y en un bunker hormiguero...
beso a beso, besos y pasión,
desde tu tobillo hasta tu cuello...
infinidad, un canto por los dos.

-Nde che mba'é-
                     ...che rekové.

jueves, 4 de febrero de 2016

Otis.

Otis.

Eres,
de entre todas,
intensa luz que brilla,
traviesa y encantadora,
hermosa y siempre digna.

(Mi dulce pequeñita)

Restauradora de paz,
amor y vida,
¡Quédate siempre!,
útil sos, pequeña mía,
en esta larga travesía…
lenta y a la vez tan linda.

Oye a lo lejos como claman,
rompiendo el silencio de la espera,
todos los latidos que acaloran…
 inclementes, a mi cuerpo y mis deseos.
Zagala hermosa, niña mía tan bien amada.

Comprende entonces,
hermosa y dulce pequeñita,
a este loco muchachito,
presto siempre a tu belleza,
a tu amor y tu todito.
Reniega entonces de otros besos,
reniega vos, y ven conmigo...
o tendrás de mi, un cuerpo muertecito.


-Otis-