domingo, 3 de enero de 2016

A las olas y a tu pelo.

A las olas y a tu pelo.
(A Edith Raquel)

Me he sentado en un amanecer tranquilo
a mirar la playa, el actuar de tu cabello,
y es que empieza como el mar,
tranquilo y lacio allá a lo lejos...
y termina como las olas,
salvaje y rizado contra la arena de mis manos.

Y entonces al ocaso pienso en ti de nuevo,
en que mis palmas fueran apenas y dos balsas,
navegandote,
meciéndose entre las ligeras ondas de tu pelo,
escuchando la canción de las sirenas...
que no es otra sino tu voz.

(El murmullo lejano de tu boca,
       mi mundo entero si a esas vamos)

Te imagino entonces como la mar y el faro,
como la brisa salina que acaricia mi cuerpo,
el viento cálido que no cesa de amarme,
a mi, a mi yo incoherente,
a la vida que he elegido en este instante.

Y es ahí, sentado ante aquel lugar tranquilo
mirando la playa y el mar allá a lo lejos...
que se me ocurre de pronto volverme marinero,
un marino errante recorriendo la figura de tu cuerpo,
el oleaje liso y rizado, suave, basto e infinito...
de tu cabello en un amanecer que finaliza en el ocaso.

-A las olas y a tu pelo-

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