viernes, 23 de mayo de 2014

De diseño conocido.

De diseño conocido.

Fuimos a la guerra con palabras,
tú con cañones, yo con fusiles.

Y sin embargo me arrepiento yo del fuego,
de la sangre y las heridas,
de las victorias a costa de perdernos.

Y es que en tu boca y la mía caben tantos mundos,
tantos bandos enemigos que se amigan unas veces...
y otras tantas se destruyen sin pensarlo demasiado.

(Y es que es tan fácil afilar las dagas...
y tan difícil es decir "lo siento".)

Prisioneros silentes se agolpan en el aire,
el orgullo y el reproche,
la granada al filo de la lengua.

Y tu boca y la mía se devoran,
a veces con hambre, otras con saña,
y algunas otras... con un miedo cobarde.

Y todo estalla sin pensarlo,
el polvo y el olvido,
la metralla perforando el pecho.

Y tu lengua y la mía se reconocen,
afiladas y dispuestas,
homicidas esperando a desgarrarnos...

en esta guerra nuestra,
(tuya y mía)
Como dos armas de destrucción masiva.

-De diseño conocido-

jueves, 22 de mayo de 2014

Bébeme.

Bébeme.

Como si fuera yo la copa,
bébeme,
despacio y hasta el fondo,
hasta el fondo y sin descanso.

Bébeme en silencio como yo te bebo,
ardiendo en deseos de besarte…
Aún sabiendo que estás ahora muy lejos.

-Bébeme-

miércoles, 21 de mayo de 2014

Vandalismos.


Vandalismos.

Cargando el arma desde tu boca
tras la finura de tus rojos labios…
mátame con un beso suavecito,
¡Jala el gatillo!, permítete el disparo.

Róbame el corazón a punta de tu beso,
asalta mis sentidos con tu encanto,
y cuando tengas, de mí tu recompensa…
secuéstrame los ojos, los dedos, el olfato.

Induce a mi cuerpo la tortura de las manos,
tu cuerpo entero, tu cuerpo deseado,
y al borde de la rebelión, de la locura…
Róbame, amor...

o déjame y te rapto.

-Vandalismos-

lunes, 19 de mayo de 2014

Y escribo.

Y escribo.

Escribo en las paredes,
sin pintura,
Como si al acariciar los muros…
Pudieses ver mis trazos,
mis dedos desnudos,
el mensaje de mi cuerpo.

A veces mis palmas se sujetan
esperando el latido entre ladrillos,
como si quisieran sentirte sin verte,
mirarte cuando miras sin estar presente.

(Ni tú, ni yo, solamente el muro)

Y escribo de esta forma,
para ti y para mí,
para todos los presentes,
los ausentes,
                                 los heridos.

Me muevo entre los muros que no miras,
las paredes que no tocas,
los espacios vacíos.

Y lo lleno todo,
lo poseo todo con mis manos,
con mis dedos desnudos que pintan,
que escriben en silencio frases invisibles,
versos sin forma de algún tipo,
de algún significado existiendo inexistente.

A veces el viento,
otras tantas…
un niño jugando a ser adulto,
O un adulto jugando a ser un niño.

Me habitan las horas las falanges,
las puntas de los dedos,
el corazón y la memoria.

               Mi existencia en lo infinito.

Y escribo,
escribo sin falta, sin descanso,
sin penas ni vergüenzas,
y me plasmo en las paredes,
en los muros tras las sombras,
en las cosas y en la gente.

Y soy las estaciones,
el amor y el desengaño,
los momentos buenos,
                 los asuntos malos.

La totalidad de un resultado.

Y entonces emprendo el vuelo,
cuando miras, cuando no,
cuando me miras sin mirarme,
cuando me vuelvo poesía…
                         y tú sigues adelante.

-Y escribo-



Y soy el muro que sujeta tus palmas,
la pared en la que escribes,
con los dedos, sin puntura,
como si al acariciarme pudieses sentirme,
poseerme al mirarme cuando no te miro,
al sentir mi pecho contra el tuyo…
Y el mensaje que plasmas en tus versos invisibles.

-Poesía-

sábado, 17 de mayo de 2014

Al intento de poeta.

Al intento de poeta.

Tratas de venderme tu figura,
el ego encerrado detrás de tu letra,
pero no me vendes nada, criatura ingenua…
Sino la vergüenza al usurpar tal nombre.

No me he de autoproclamar poeta,
sería insultarme al ponerme hoy a tu altura,
pues en el esfuerzo de mis versos, mi poema…
Yo si gasto en intelecto, en una idea de envergadura.

Me duele ver tu conformismo,
la mediocre aceptación que te profesan,
pues en tus letras no encuentro compromiso…
sino aquel de entregar cualquier cosa y que te lean.

Y dirás que soy muy duro y sin sentido,
que gasto mi palabra en perder una pelea,
¡Pero es que es verdad y ya he perdido!
A vos te llamarán poeta…

Me duele la poesía como un dedo cercenado,
como un corazón roto en primavera,
me duele como duele el intervalo…
Entre las horas a un par de amantes que se alejan.

Ya no llevo con orgullo el estandarte,
ya no quiero ni siquiera que me lean,
no tiene caso ponerse a lamentarse….
Si la poesía es esta y se desangra y degenera.

Y veo como mueren lentamente los poetas,
como toman el estandarte los intentos,
como asesinan con el conformismo un arte…
Las mismas editoriales, los lectores y “poetas”.

(…)

Yo no soy poeta de estas
olas,
de estos días saturados de miseria agolpándose entre
palabras rebuscadas, de esta colina de  horrores y amiguismos que
se invaden como prosa insulsa invadiéndome un
Poema.

Y sin embargo el mundo es esto, una simple y llana muestra
de cómo todo poco a poco se vuelve quizás y hasta obsoleto…
Cuando es más fácil aceptarlo y recibirlo con vítores
mientras se manda al diablo el arte que recuerdo.



Bendita poesía, maldito tu momento.
Te cubro con un manto, y en la despedida…
Yo te acaricio y al final te beso.


-A mi amante de todos estos años,
porque al final… todo lo oscuro queda claro entre nosotros-

miércoles, 14 de mayo de 2014

Destino incertidumbre.


Destino incertidumbre.

A lo lejos te miro,
tan blanca y tan perfecta,
tan ligera sobre el mar.

Tus andares, hondas líneas…
como el vaivén de las olas,
como el eco de tu voz al suspirar.

Tiene tu piel tanta belleza,
el olor de las maderas nobles,
el perfume de tu andar.

Blancas nubes te cobijan,
un cielo de algodón,
un viento a Gibraltar.

Y yo, como el niño que te mira,
te observo a lo lejos alejarte,
quizás para ya nunca volver,

Quizás…
para ya nunca regresar.
(...)

-Destino incertidumbre-

lunes, 5 de mayo de 2014

La codorniz con su chaleco.

 La codorniz con su chaleco.
(Responsabilidades de un padre)

Había una vez una codorniz con su chaleco,
el cielo surcaba en busca de ramitas.
Llegado a casa lo recibían las alitas
de su mujer y sus polluelos.

Era arduo su trabajo bajo el día,
buscar comida, construir un nido nuevo,
y sin embargo, la codorniz con su chaleco…
Nunca ante el cansancio se rendía.

Poco a poco las ramitas se apilaban,
poco a poco el nido ya lucía,
y en su mente, el siempre los veía…
Danzando alegres por su nueva casa.

Era esta la inspiración para el trabajo,
era esta la misión del día a día,
llevar ramitas pa cuidarlos…
Y hacer un nido pa ellos de alegría.

Al poco tiempo su casita estaba,
al poco tiempo su familia,
al mucho tiempo de ellos él cuidaba…
Con su corazón, su pico y con su vida.

-La codorniz con su chaleco-