viernes, 11 de abril de 2014

Hablemos de igualdades.

Hablemos de igualdades.

Si he de adorarte, diosa de lo hermoso,
quiero entonces de tu cuerpo el fruto,
la carne, el orgasmo, el sexo.

(Besa mis labios, besaré los tuyos.)

Bebe de mi esencia la calidez,
el tacto de lo efímero,
la banalidad del tiempo.

(Sáciate, sáciate de mí, de todo.)

Ignora la insolencia de mi boca,
el martirio de mi lengua,
el pecado de los cuerpos.

(Víveme, bésame, ámame.)

Habítame silente en las costillas,
dentro y fuera de mi pecho,
sobre la piel y debajo de la misma.

(Adórame, adórame sin penas ni pretextos.)

Vuélvete la lluvia que todo purifica,
El viento que recorre el mundo,
la luz que a las sombras ilumina.

(Y bésame…)

¡Bésame ahora!, enloquecida, intensa,
como si no hubiera un mañana,
como si nunca hubiese habido.

(Muere contigo y renace en mí.)

Abraza mi cuerpo ardiendo,
sujeta mis caderas con tus piernas,
se la carne, el fruto, el sexo.

(Y estalla…)

Rompe en mil pedazos toda forma,
cada barrera, contrato, palabra.
El instante en blanco de la vida.

(Y respira.)

Cuando todo comience y todo acabe,
cuando no quede nada en esta vida…
Floreceremos de nuevo uno en el otro.

(…)

Y si he de adorarte entonces, diosa de lo hermoso,
quiero también entonces de tu cuerpo el todo.
El beso y la caricia, la carne, el orgasmo, el sexo.

La esencia,
        la presencia,
                     el todo.

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