sábado, 4 de enero de 2014

Vida y sepulcro.

Vida y sepulcro.
(De la muerte y la resurrección)

Levantan los pies el polvo…
Allá, en aquella extraña tierra,
y yo, que la quise tanto a ella…
No la olvido nunca, ni de a poco.

Hoy se enredan entre arbustos,
su suave cuerpo, su osamenta,
y sin hombre alguno que someta
a la pena del amor sus atributos…

Ella baila, paso a paso y sin vergüenza.

Me llegan distantes los murmullos,
el barullo de una ciudad despierta,
el gusto del alcohol en los alientos,
el sabor tan aclamado del tequila.

A veces me parece que la encuentro,
desnuda y en la danza, andanza…
Que debió llevarme una vez a su sepulcro.

Recuerdo entonces ese brazo platinado,
el abrazo de mi brazo en su cintura,
la danza, quizás danzón, quizás un tango…
Y el último beso, el adiós final a esa criatura.

No lamento sin embargo el tiempo añejo,
no lamento el amor, la lucha en vano,
pues es en este afán de todo recordarlo…
Que puedo amarla, tomarla de nuevo a la cintura.

(Un paso y otro paso,
un paso más y un beso menos,
un beso menos pero abrazo
su cuerpo hermoso, cuerpo entero.)

La fragancia de las rosas secas me devuelve,
aturdido y a la par muy enojado,
a este sitio del que cuando puedo escapo,
al sitio mismo de mi entierro, de mi muerte.

Su cuarto ya no vive en este sitio,
mi corazón no vive sin su gente,
el amor, amor maldito…
Ya no está, se encuentra ausente.

(Tómame, poco a poco, poco a poquito,
y en tu beso blanco, transparente,
llévame un poco y despacito…
Mujer hermosa, de nuevo a verte.)

Hay calaveras en verano que sonríen,
mariposas en otoño que me llaman,
y en invierno una imagen, cuerpo claro,
de un amor antaño alimentando.

No hay aves más en primavera,
tomadas todas te las hube dado,
y al volar, volar muy alto…
En tu pecho, todas ellas se incendiaron.

(Déjalas volar allá muy lejos,
estrellas enciendo en el tejado,
y cuando puedas vos llegar con ellas…
no olvides nunca que con ellas te hube amado.)

Estoy cansado de estas noches frías.
de estas manos muertas que hoy rodean…
Mi piel, mi cuerpo entero, mi cadera.

Y si alguna vez te cansas…
Que se yo si alguna vez te cansas.

(Dale al reloj, tu dale vuelta,
que si el tiempo vuelve y no te matas…
Danzarás la noche, noche eterna,
entre mis brazos, bordeando nuestra hoguera.)

No me pienses entonces ni me extrañes,
no me ames, en este instante se sincera,
si yo te amo y tú me amaras como antes…
No te soltaría, no te he soltado aún siquiera.

Tu boca me provoca esto que la noche,
la absurda pesadilla de tu falta,
las ganas de mirar bajo la falda…
Y sacar de tu sostén el viejo broche.

(Poco a poco y muy despacio van las canas,
lentas, seguras y con ganas…
Allá, a la memoria añeja de una noche.)

Te amo, se que te amo en algún punto,
quizás ahora, quizás más tarde.
Te amo, se muy bien que yo te amo…
Porque te amaría siempre y pase lo que pase.

Y es bajo este influjo de alientos y tequila,
sobre esta extraña tierra que pisabas,
bajo el techo de aquel lugar donde bailabas…
Que te dejo un beso y un abrazo, amada mía.

Has de dormir entre las flores y siluetas,
ha de descansar tan blanda tu osamenta…
Bajo estos arbustos y estas verde hiervas.

(Y te quiero y quise tanto,
y tanto te quise que aun te quiero,
y cuando vuelvas… ven, que yo te espero…
En el jardín, a tu lado aún enterrado.)

Te digo adiós y no hasta luego,
adiós, más nunca el olvido es olvidado,
¿Y mi amor? Sí, por siempre eterno,
como vos, como vos, mi bien preciado.

Y habrás pájaros más, allá en tu pecho…
Mientras los míos hoy van apagando
-Poco a poco y paso a paso-
todas las estrellas en el firmamento.

(Y si m quisiste vos como hoy te quiero…
En algún lugar, lugar eterno,
me estarás pronto esperando.

Mujer de amor, mujer de sueños,
a que llegue yo y mi corazón enamorado.)

-De la muerte y la resurrección-



(Paso a paso y otro paso,
un paso más y un beso nuevo,
un beso nuevo, un gran abrazo…
Y su cuerpo hermoso, el firmamento.)

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