miércoles, 15 de enero de 2014

Noches como esta.

Noches como esta.


Hay algunas noches, noches como esta,
en que me gustan más tus ojos,
tu boca.

Tu boca…
El lugar donde habitan las serpientes rosas,
donde nacen de pronto las palabras.

Tu boca… ¿Qué decir en este instante de tu boca?

Quisiera besarte fuertemente,
recorrer por tu entrecejo,
resbalar hacia tu boca.

Tu boca… ¿Que decir desde tu boca?

Morder tus labios y alejarme,
mirarte, mirarte un poco,
mirarte suficiente.

Seducir tu mirada con la mía,
atarte entre mis brazos,
poseerte.

Quisiera deshojar tu cuerpo con mis manos,
andarte suavemente por los bordes,
vagar por tus veredas,
anidarme allá, muy cerca de tu pecho.


Tu pecho…
Lugar de los latidos desbocados,
simiente de tus montes, alimento.

Tu pecho…
¿Qué decir entonces de tu pecho…?


Amaría sentirte entre mis palmas esta noche,
acariciar de a poco el infinito del suspiro,
recorrerte platinada, hermosa ante la luna,
mía, mía ante cada poro de tu cuerpo…

Y descender,
descender despacio por tu vientre,
suave y delicado, perfecto.

Perfecto como el cielo abierto,
suave como algodón desde las nubes,
delicado, dulce y delicado

como esta noche que hoy nos cubre.

Tu vientre…
¿Qué decir entonces de tu vientre?,


Y es que en tu vientre se remueven,
a veces despacio, a veces fuerte…
las mariposas de hace algunos años,
el amor que nunca muere.


Y mágicamente retornemos,
a través de tu vientre y por tu pecho,
a los ojos que a la espera ya dejamos.


Hablemos entonces de tus ojos…
De aquel reflejo intenso en color verde,
de las estrellas refulgiendo allá en el cielo.

¿Y es que qué decir entonces de tus ojos…?,

¿Qué decir del resto de tu cuerpo?


Quisiera entonces sujetarte,
estrecharte fuertemente entre mis brazos,
besarte, besarte más y más, de nuevo.

Beber de tu boca un nuevo sorbo,
acunarme en el hueco de tu cuello…
E inhalar las rosas, las rosas de tu pelo.


Tu pelo…

En contraste al alabastro de tu piel de luna
llevas caracolas en las olas de tu pelo,
largas y a la vez oscuras.

Profundas como el mar allá a lo lejos.

Y bajar despacio entonces,
recorrerte suavemente la columna,
asirme a tus caderas con mis palmas,
a tu figura de mujer hermosa.


¿Y que decir de lo prohibido si es tan mío…?
¿Como hablar de tu figura entera sin nombrarla?


Y sucede entonces que hay algunas noches…
En las que me gustan más tus ojos,
tu boca y tu mirada.

Tu mirada…
Y es que tu mirada sin hablar provoca…


Y podría entonces apretarte por los glúteos,
sentir la firmeza de tu cuerpo joven,
embriagarme con el aroma de tu cuerpo…
Y hacerte el amor al fin con toda el alma.


Y es que hay algunas noches, noches como esta,
en que me gustan más tus ojos,
tu boca, y tu mirada.


¿Qué decir sin más de tu mirada…?


-Noches como esta-


4 comentarios:

  1. Porque para mí lo es... sentir todo ello.. imposible ahora...
    Besuquitos, rojito.

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  2. Como dijo un rojito...

    "Then and again I have myself,
    walking the land from edge to edge,
    nothing surprises me anymore,
    there’s nothing left to be understand."

    U see?

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