viernes, 24 de enero de 2014

De la niña y esas flores.

De la niña y esas flores.

Y bajo aquel guayabo florecían,
con hermosa sonrisa de colores,
dos de las más pequeñas tiernas flores
que al viento juguetonas se mecían.

Bailaban a la sombra, se crecían,
e ignorando el peligro y los dolores,
al inhalar del fruto los olores...
al árbol, sus ramitas se subían.

Desde el mango unos ojos las miraban,
ojos lindos de otra tierna niña,
niña a la que esas flores adoraban...

sin importar a veces ni la riña,
pues cuando juntas ellas tres estaban...
hermosa era la vida en la campiña.

-De la niña y esas flores-


Nota: Dedicado a tres personas especiales.


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