viernes, 26 de diciembre de 2014

A Otis.


A Otis.

Esto que tenemos, esta presencia,
esta ausencia en compañía…
esta magia invisible pero palpable.
este amor de niños pero adultos,
este todo que me da la vida.

A veces me pareces un sueño,
otras tantas, un milagro.
y es que a veces tú me miras…
y el mundo existe.

Mágico,
perfecto,
cálido a tu tacto.

Y es que he llegado a amar cada detalle,
cada palabra tuya,
cada instante,
cada gesto en tu carita hermosa,
cada movimiento de tu cuerpo lindo.

Y eres tan mía como yo soy tuyo,
tan perfectamente suave,
tan dulcemente encantadora,
tan infinitamente tierna.

¿Como no amarte si eres eso?,
El aire en mis pulmones,
el latido de mi pecho,
la luz en cada paso de este túnel.

Y te amo así, intensa e inmensamente,
de forma extraña e inusual,
tan sencillamente complicada,
tan única y sincera como somos,
tan perfectamente ovejosa…
Y especial como cada vez que tú me miras.

-A Otis-


sábado, 4 de octubre de 2014

Dramas de supermercado.


Dramas de supermercado.

Intenté encontrar en aquel market
tus ojos de esmeralda en un carrito,
y sin embargo no encontré entre los estantes...
a esa mujer que antaño hube perdido.

Ni tu cuerpo entre cristales,
ni tu boca entre las fresas y otras frutas,
ni tu cuello, que jamás mi mente oculta...
entre los premios de las cajas de cereales.

Y es que es inútil buscarte entre los vinos,
entre las botanas y los desechables,
porque vos, mujer de amor por litros...
fuiste pura, de amor que como el fuego arde.

Y te busco entre carbones, tanques y cerillos,
entre el ocote y otras cosas inflamables,
y sin embargo sé, y lo sé con todo mi cariño...
que ya nunca te veré más por éste market.

y paso entonces mi vida entre las puertas,
corredizas todas como mi memoria herida,
como mi corazón en mil pedazos,
como el velo de mi propio teatro y sufrimiento...

en este drama interminable que llamamos vida.

(...)

Y te busco en este market anodino,
entre las cajas huecas que mi pecho busca,
entre los alimentos rancios y enmohecidos...
que mi boca prueba... y que a mi boca nunca gusta.

-Dramas de supermercado-

sábado, 27 de septiembre de 2014

La media noche encendida.


La media noche encendida.

A la media noche tus ojos se encienden,
despacio, muy despacio como dos farolas,
rosas insomnes abriéndose a la vida,
y despacio, muy despacio… intento sujetarte.

Tu piel de alabastro fino me recibe,
caliente al tacto de mis manos frías,
titilante como una vela a punto de apagarse,
hermosa y frágil, perfecta como la noche misma.

Los instantes se suceden entonces,
uno a uno sin decir palabras,
aves silentes que al viento vuelan,
compañeras en la media noche de tus ojos.

Y te beso.

Te beso intensamente en un segundo…
Y tu cuerpo se me antoja un ave de cenizas,.
Adormecida entre las sabanas que cubren,
agotada pero hermosa,
moribunda ante los ojos que te esperan.

Y te enciendes despacio como la noche,
como esos ojos de botón de rosa,
como las farolas en la calle,
silentes todas, pero vivas.

Tu cuerpo ardiente y exquisito,
mi pecho vivo cual tambor de guerra,
el mundo agitándose despacio entre mis brazos,
entre mis palmas y mis dedos,
entre mis labios.

Y me gusta la media noche que se enciende,
la mujer que me ilumina,
el estado insomne de las cosas,
las aves adormecidas que se suceden a lo lejos…

En algún lugar entre nosotros,
entre estas cuatro paredes que nos miran…
en esta media noche que se enciende.

-La media noche encendida-

jueves, 21 de agosto de 2014

A slice of time.


A slice of time.

All of the lights are fading,
stars shine upon my head,
the night calls and all resembles…
Those days we lived and passed away.

You and I are nothing but a time,
a time that went and won’t come back,
a place we shared and kindly enjoyed…
Until now we bid farewell at last.

And as I watch the snow slowly falling…
We both let go our beating hearts.
No chance for other seasons,
snowy times… for us to say goodbye.

-A slice of time-

viernes, 11 de julio de 2014

A tu eterna y breve estancia.


A tu eterna y breve estancia.

Te quiero, más no te amo.
Y no te amo porque no quiera
sino porque amarte es imposible.

A veces te amo, no lo niego,
pero amarte así se vuelve un arte.
Un arte absurdo, un arte indigno.

Me gritan los instantes entregarme,
dejar la alterna ruta del olvido,
pero después de poco y al pensarte…

Yo te recuerdo, mujer de viento,
ligera y frágil como el aire,
efímera como el suspiro.

(…)

Y te quiero, más no te amo.
Y no te amo porque no quiera,
sino porque amarte ya no debo.

Y a veces te amo, no lo niego,
con este amor tan grande,
con este amor eterno.

Y me gritan entonces los instantes
dejar la alterna ruta del olvido,
pero después de poco y al pensarte…

Yo te recuerdo, mujer de viento,
mientras te visten, poco a poco,
las caricias de otras manos.

-A tu eterna y breve estancia-

lunes, 2 de junio de 2014

Recordatorios pertinentes.

Recordatorios pertinentes.

Cuando de noche pienses,
al cerrar los ojos,
que las horas escapan lentamente
y se van como agua entre tus manos…

No temas, estaré siempre a tu lado.

Deja que vayan todas juntas
como aves a lo lejos,
como pájaros en eterna danza.

Han de volver como yo vuelvo,
a tu mirar cada mañana,
a tus ojos de lucero.

Ten calma y respira tranquila,
ligera como el viento,
dulce como el azúcar,
fresca como el azahar.

Y si acaso tiemblas por el frío…
Yo seré tu manto y tu cobijo,
tu amante y tu guardián.

Descansa entonces, niña mía,
me tendrás por siempre,
toda la vida al despertar.

-Recordatorios pertinentes-

viernes, 23 de mayo de 2014

De diseño conocido.

De diseño conocido.

Fuimos a la guerra con palabras,
tú con cañones, yo con fusiles.

Y sin embargo me arrepiento yo del fuego,
de la sangre y las heridas,
de las victorias a costa de perdernos.

Y es que en tu boca y la mía caben tantos mundos,
tantos bandos enemigos que se amigan unas veces...
y otras tantas se destruyen sin pensarlo demasiado.

(Y es que es tan fácil afilar las dagas...
y tan difícil es decir "lo siento".)

Prisioneros silentes se agolpan en el aire,
el orgullo y el reproche,
la granada al filo de la lengua.

Y tu boca y la mía se devoran,
a veces con hambre, otras con saña,
y algunas otras... con un miedo cobarde.

Y todo estalla sin pensarlo,
el polvo y el olvido,
la metralla perforando el pecho.

Y tu lengua y la mía se reconocen,
afiladas y dispuestas,
homicidas esperando a desgarrarnos...

en esta guerra nuestra,
(tuya y mía)
Como dos armas de destrucción masiva.

-De diseño conocido-

jueves, 22 de mayo de 2014

Bébeme.

Bébeme.

Como si fuera yo la copa,
bébeme,
despacio y hasta el fondo,
hasta el fondo y sin descanso.

Bébeme en silencio como yo te bebo,
ardiendo en deseos de besarte…
Aún sabiendo que estás ahora muy lejos.

-Bébeme-

miércoles, 21 de mayo de 2014

Vandalismos.


Vandalismos.

Cargando el arma desde tu boca
tras la finura de tus rojos labios…
mátame con un beso suavecito,
¡Jala el gatillo!, permítete el disparo.

Róbame el corazón a punta de tu beso,
asalta mis sentidos con tu encanto,
y cuando tengas, de mí tu recompensa…
secuéstrame los ojos, los dedos, el olfato.

Induce a mi cuerpo la tortura de las manos,
tu cuerpo entero, tu cuerpo deseado,
y al borde de la rebelión, de la locura…
Róbame, amor...

o déjame y te rapto.

-Vandalismos-

lunes, 19 de mayo de 2014

Y escribo.

Y escribo.

Escribo en las paredes,
sin pintura,
Como si al acariciar los muros…
Pudieses ver mis trazos,
mis dedos desnudos,
el mensaje de mi cuerpo.

A veces mis palmas se sujetan
esperando el latido entre ladrillos,
como si quisieran sentirte sin verte,
mirarte cuando miras sin estar presente.

(Ni tú, ni yo, solamente el muro)

Y escribo de esta forma,
para ti y para mí,
para todos los presentes,
los ausentes,
                                 los heridos.

Me muevo entre los muros que no miras,
las paredes que no tocas,
los espacios vacíos.

Y lo lleno todo,
lo poseo todo con mis manos,
con mis dedos desnudos que pintan,
que escriben en silencio frases invisibles,
versos sin forma de algún tipo,
de algún significado existiendo inexistente.

A veces el viento,
otras tantas…
un niño jugando a ser adulto,
O un adulto jugando a ser un niño.

Me habitan las horas las falanges,
las puntas de los dedos,
el corazón y la memoria.

               Mi existencia en lo infinito.

Y escribo,
escribo sin falta, sin descanso,
sin penas ni vergüenzas,
y me plasmo en las paredes,
en los muros tras las sombras,
en las cosas y en la gente.

Y soy las estaciones,
el amor y el desengaño,
los momentos buenos,
                 los asuntos malos.

La totalidad de un resultado.

Y entonces emprendo el vuelo,
cuando miras, cuando no,
cuando me miras sin mirarme,
cuando me vuelvo poesía…
                         y tú sigues adelante.

-Y escribo-



Y soy el muro que sujeta tus palmas,
la pared en la que escribes,
con los dedos, sin puntura,
como si al acariciarme pudieses sentirme,
poseerme al mirarme cuando no te miro,
al sentir mi pecho contra el tuyo…
Y el mensaje que plasmas en tus versos invisibles.

-Poesía-

sábado, 17 de mayo de 2014

Al intento de poeta.

Al intento de poeta.

Tratas de venderme tu figura,
el ego encerrado detrás de tu letra,
pero no me vendes nada, criatura ingenua…
Sino la vergüenza al usurpar tal nombre.

No me he de autoproclamar poeta,
sería insultarme al ponerme hoy a tu altura,
pues en el esfuerzo de mis versos, mi poema…
Yo si gasto en intelecto, en una idea de envergadura.

Me duele ver tu conformismo,
la mediocre aceptación que te profesan,
pues en tus letras no encuentro compromiso…
sino aquel de entregar cualquier cosa y que te lean.

Y dirás que soy muy duro y sin sentido,
que gasto mi palabra en perder una pelea,
¡Pero es que es verdad y ya he perdido!
A vos te llamarán poeta…

Me duele la poesía como un dedo cercenado,
como un corazón roto en primavera,
me duele como duele el intervalo…
Entre las horas a un par de amantes que se alejan.

Ya no llevo con orgullo el estandarte,
ya no quiero ni siquiera que me lean,
no tiene caso ponerse a lamentarse….
Si la poesía es esta y se desangra y degenera.

Y veo como mueren lentamente los poetas,
como toman el estandarte los intentos,
como asesinan con el conformismo un arte…
Las mismas editoriales, los lectores y “poetas”.

(…)

Yo no soy poeta de estas
olas,
de estos días saturados de miseria agolpándose entre
palabras rebuscadas, de esta colina de  horrores y amiguismos que
se invaden como prosa insulsa invadiéndome un
Poema.

Y sin embargo el mundo es esto, una simple y llana muestra
de cómo todo poco a poco se vuelve quizás y hasta obsoleto…
Cuando es más fácil aceptarlo y recibirlo con vítores
mientras se manda al diablo el arte que recuerdo.



Bendita poesía, maldito tu momento.
Te cubro con un manto, y en la despedida…
Yo te acaricio y al final te beso.


-A mi amante de todos estos años,
porque al final… todo lo oscuro queda claro entre nosotros-

miércoles, 14 de mayo de 2014

Destino incertidumbre.


Destino incertidumbre.

A lo lejos te miro,
tan blanca y tan perfecta,
tan ligera sobre el mar.

Tus andares, hondas líneas…
como el vaivén de las olas,
como el eco de tu voz al suspirar.

Tiene tu piel tanta belleza,
el olor de las maderas nobles,
el perfume de tu andar.

Blancas nubes te cobijan,
un cielo de algodón,
un viento a Gibraltar.

Y yo, como el niño que te mira,
te observo a lo lejos alejarte,
quizás para ya nunca volver,

Quizás…
para ya nunca regresar.
(...)

-Destino incertidumbre-

lunes, 5 de mayo de 2014

La codorniz con su chaleco.

 La codorniz con su chaleco.
(Responsabilidades de un padre)

Había una vez una codorniz con su chaleco,
el cielo surcaba en busca de ramitas.
Llegado a casa lo recibían las alitas
de su mujer y sus polluelos.

Era arduo su trabajo bajo el día,
buscar comida, construir un nido nuevo,
y sin embargo, la codorniz con su chaleco…
Nunca ante el cansancio se rendía.

Poco a poco las ramitas se apilaban,
poco a poco el nido ya lucía,
y en su mente, el siempre los veía…
Danzando alegres por su nueva casa.

Era esta la inspiración para el trabajo,
era esta la misión del día a día,
llevar ramitas pa cuidarlos…
Y hacer un nido pa ellos de alegría.

Al poco tiempo su casita estaba,
al poco tiempo su familia,
al mucho tiempo de ellos él cuidaba…
Con su corazón, su pico y con su vida.

-La codorniz con su chaleco-

viernes, 25 de abril de 2014

Acerca de la poesía actual y sus facilidades.

Acerca de la poesía actual y sus facilidades.
(Porque cualquier cosa es ya poesía)

Me gusta esto de ser
poeta actual.
Auto-nombrarme sin
problema y
cortar como si nada cada verso.

Des dominar el ritmo
las comas y unos puntos.
Pretender embaucar con rebuscadas
palabras
a los incautos lectores que poseo.

(A final de cuentas nadie sabe que es poesía)

Y es que es tan fácil no pensar en nada
sentarse y convertir hasta la mas
absurda de las cosas
en un poema digno de mil premios.

(Imagine aquí el paréntesis primero)

He de ofenderme si alguien me critica
si alguien osa darme al menos un
consejo.
Metáfora, métrica, mensaje, ritmo y
rima.
Para que esforzarse si eso no es poesía.

He de aderezar mejor mis mágicos escritos
con el morbo de las putas
con las groserías
innecesarias que en estos tiempos venden.

La humildad como una hipocresía,
la conveniencia como un escudo.
Bukowsky es mi estandarte...
el se sentiría de mi, orgulloso.

(Y es que nadie sabe de esta moda...
de este paso ¿adelante? en la poesía)

-Acerca de la poesía actual y sus facilidades-

martes, 15 de abril de 2014

The sleeping beauty's tragedy.

The sleeping beauty's tragedy.

While she rests, or so they say,
I admire her sleeping beauty,
the ups and downs from her chest...
and her face so cold and lonely.

Rivers flowing red as blooming roses,
the pain of thorns, the joy of watching,
and as we move across the hallway...
dancing angels just keep calling.

If I could just hold her for a minute...
if I could just redeem this night for sure,
if I could just watch a little more her beauty,
if I could just close my eyes and let her go.

(...)

The lights are fading slowly,
my hands can't reach her too,
and when she awakes,
I won't be kissing...
 the sleeping beauty I just lost.

-The sleeping beauty's tragedy-

viernes, 11 de abril de 2014

Hablemos de igualdades.

Hablemos de igualdades.

Si he de adorarte, diosa de lo hermoso,
quiero entonces de tu cuerpo el fruto,
la carne, el orgasmo, el sexo.

(Besa mis labios, besaré los tuyos.)

Bebe de mi esencia la calidez,
el tacto de lo efímero,
la banalidad del tiempo.

(Sáciate, sáciate de mí, de todo.)

Ignora la insolencia de mi boca,
el martirio de mi lengua,
el pecado de los cuerpos.

(Víveme, bésame, ámame.)

Habítame silente en las costillas,
dentro y fuera de mi pecho,
sobre la piel y debajo de la misma.

(Adórame, adórame sin penas ni pretextos.)

Vuélvete la lluvia que todo purifica,
El viento que recorre el mundo,
la luz que a las sombras ilumina.

(Y bésame…)

¡Bésame ahora!, enloquecida, intensa,
como si no hubiera un mañana,
como si nunca hubiese habido.

(Muere contigo y renace en mí.)

Abraza mi cuerpo ardiendo,
sujeta mis caderas con tus piernas,
se la carne, el fruto, el sexo.

(Y estalla…)

Rompe en mil pedazos toda forma,
cada barrera, contrato, palabra.
El instante en blanco de la vida.

(Y respira.)

Cuando todo comience y todo acabe,
cuando no quede nada en esta vida…
Floreceremos de nuevo uno en el otro.

(…)

Y si he de adorarte entonces, diosa de lo hermoso,
quiero también entonces de tu cuerpo el todo.
El beso y la caricia, la carne, el orgasmo, el sexo.

La esencia,
        la presencia,
                     el todo.

miércoles, 2 de abril de 2014

A vos.

A vos.

Empujando mi cuerpo contra el tuyo,
como empuja el viento a la veleta,
siento moverse y girar mi mundo,
siento el amor, siento la entrega.

A veces quedo inmóvil y esperando,
a veces sopla el viento y te me acercas,
y cuando tu amor, amor, me entregas...
feliz me siento, y muy enamorado.

Eres como el rocío vistiendo a la mañana,
hojas de amor floreciendo en matorrales,
y en mi pecho, creciendo estás como la zarza…
de labios rojos, dulces y en ardiente brío.

Me gusta a ratos aferrarte fuerte
ser el sol cobijándote cual sombra pura,
diluirme entre tus formas de mujer nocturna…
y beberme de tu boca la totalidad del tiempo.

No es sorpresa que me guste amarte,
que me guste jugar a ser el viento que te toma,
el calor que descobija y que te cubre,
el amante que más te aprecia y te valora.

Poco puedo decirte que hoy no sepas,
poco puedo decirte que ahora importe,
y sin embargo,
aquí entre versos yo te dejo…
mi carta de amor, de viento insomne.

domingo, 30 de marzo de 2014

Become your knight.

Become your knight.

Even if the swords shall falter
or the kingdom dies before starts…
I’ll be willing to kneel before or after,
I am sure; I will become always your knight.

If the tower falls and must surrender
I’ll just burn myself and burn the castle,
I’ll burn my love, desire and passion…
to prove myself,

your knight in shining armor.

If surrounded, I’ll fight my way to save you,
I’ll fight my way across to you,
and if I fall from bleeding, fall from failure…
I’ll bring them down on lonely spot.

At risk, a heart and life I’ll give you,
one heart, one shield, one sword.
and if you accept I will protect you…
your world, your beauty and love.

Let me be your knight in shining armor,
let me be the one for you,
let me be the breath that’s needed…
to move on ‘til kingdom come.

And if I fall do not forget me,
and if you fall I’ll guard your soul.
I’ll be the knight who’ll always carry…
the burden, pride, the will and love.

But even if the swords shall falter
or the kingdom dies before starts…
I’ll be willing to kneel before or after,
I’ll be willing to give my heart and soul.

Let me be your knight in shining armor,
let me be the man who guards you all,
and if you accept my feelings,
I’ll work harder…

to become the knight of shining hope.

viernes, 21 de marzo de 2014

De la cercana lejanía. #1

Cuán lejos vayas.


Cuán lejos vayas
(con el viento en los labios,
en las velas).

Yo estaré esperando.
Pendiente, 
amaneciendo en la trinchera.

Cuán lejos vayas
quizás por mar, quizás por tierra...

Yo estaré esperando,
rogando al tiempo que tú vuelvas.

Y cuán lejos vaya,
cuán lejos yo me pierda...

Volveré como la noche,
una vez tras otra hasta que muera.

Esta es la promesa al horizonte,
el juramento eterno a la tormenta.

Y has de volver como yo vuelvo,
erguido y solo. 

Hambriento.

Y has de volver porque te esperan,
porque te aman y te necesitan… 
Mis ojos, mi boca y mis laderas.

(...)

-Cuán lejos vayas-



Hambre.

Es esta hambre insomne la que aqueja,
la que domina, crece y se asemeja...
a tu cuerpo hermoso, puro, noble.

He encendido una fogata con mis brazos,
alimentado sus rescoldos con mi pecho,
y al llegar el alba y a veces el ocaso...
me pareció encontrarte hermosa, entera.

He naufragado de tu cuerpo suave,
andado a tumbos por encima de la tierra,
pagado y con creces el peaje...
y la tortura, el hambre y esta espera.

-Hambre-




Ocaso y alba.

Sucede algunas veces
(a veces de día, a veces de noche),
que te encuentro prisionera en una flama.
A veces de pie, y otras más sentada...
Entre los rescoldos de la hoguera,
jugando a ser ocaso, 
jugando a largarte con el alba.

Eres como el mar salino a la mañana,
tranquilo y basto, inmenso y llamativo.
a veces quisiera navegarte, y otras tantas...
Lanzarme hacia tus brazos, al olvido.
Ser la noche como a veces tú lo eres...
Inmensa y basta, fría, inexistente.

¡Y es que ya no sé lo que tú eres!
Si el hambre intensa que me mata...
O la esperanza anclada en el volver a verte.

Llevas en tu pelo las luces del ocaso,
el alba en la piel cuando oscurece.

-Ocaso y alba-

viernes, 14 de marzo de 2014

Danza de otoño.


Danza de otoño.

Por detrás de mi ventana pasa,
bajo la lluvia que golpea,
una tierna niña en danza,
que sonríe, disfruta y juega.

No sé cuándo es que la hube visto,
no sé si acaso ella me ha mirado,
pero sé, que a veces no resisto...
de su sonrisa el dulce encanto.

Hoy la he visto despedirse,
cansada y quizás hasta con frío,
la he visto marcharse con el río...
como aquella flor que se desviste.

Cayeron sus pétalos desde la copa,
bajaron columpiando por sus ramas,
y bailando al viento dulce danza...
yo la vi de nuevo, detrás de mi ventana.

-Danza de otoño-

sábado, 8 de marzo de 2014

Latido en plata y oro.


Latido en plata y oro.
(Roch-Román)

Un bostezo me cerraba los ojos...
te buscaba mientras me escondía
la calidez de tu beso me rozó los labios,
y te soñaba, cuando vos amanecías...


Eras distante y quizás fría,
y cuando yo llegaba... vos te ibas.
A veces pensé que vos huías,
a veces que ya no te vería.


Estaba pensativa y ansiosa,
el miedo de no verte me empalidecía,
había días en que me levantaba más temprano,
y a lo lejos, tímidamente te sonreía...


Era esa sonrisa la razón que yo amaba,
el motivo para despertarme día a día,
y cuando sonriendo, de mi camino te alejabas...
a otro ser pensaba que iluminabas con tu luz platina.


Tus rayos dorados me sonrojaban,
pensé que no notabas esta luz platina,
me preguntaba si quisieras vos un día...
rescatarme de mi aprisionada noche,
y ser la luz que ilumine ya mi vida...


¿Librarte?, Pues es claro que querría,
más no se si puedas vos librarme de la noche...
o si pueda yo quizás librarte de los días,
pues en este universo hay dos prisiones...
y una inocente en el medio contenida.


Seamos uno solo entonces
al nacer el alba y al morir el día.

Déjame abrazarte con mi manto blanco
en un solo roce que te haga pensarme;
escucha el coro de estrellas en letanía,
déjame ser siempre tuya...
aun en esta lejanía.

Ven entonces, luna mía,
escapemos en los minutos que nos quedan...
allá, entre la noche y entre el día.

Seré yo el sol que ahora te alumbre,
serás vos la luna que hoy cobija,
y tú en tu día y yo en mi noche...
seremos dos que se hacen compañía.


-Latido en plata y oro-

Metamorfosis.

Metamorfosis.

La flor marchita decae,
sus ramas muertas,
sus hojas frías.

La flor marchita escapa,
el crujir de sus horas,
su tallo, su alegría.

Y así como las flores,
decaemos,
despacio y en silencio.

Sin perfume van las flores,
flotando al viento ya rendidas,
secas todas, perdidas.

Y yo me siento a mirarlas todas,
el crujir de nuestras horas,
las manos frías.

La flor marchita desvanece,
ni el tiempo es suyo,
ni la vida, ni la muerte.

Queda el espacio en este limbo,
el lugar que ella adornaba...
y el recuerdo de la flor en mente.

Y sucede entonces,
poco a poco y muy despacio,
que me vuelvo flor frente a la gente.

Mis ramas muertas,
mis manos frías,
mi yo silente.

Y voy al viento, a la deriva,
sin vida y sin perfume,
en el recuerdo...

Como esa flor marchita.


-Metamorfosis-