viernes, 27 de diciembre de 2013

Poema de amores simples.

Poema de amores simples.

Hay, cerca de tu ombligo, amigo,
una mano fina que hoy sujeta,
blanca y suave, a pulso fijo,
tu carne, tu vientre, tu cabeza.

Sus ojos miran en tu pecho
un corazón en gran tragedia,
mas su sonrisa en ti refleja…
La paz, la paz completa.

Pronto será tarde en esos ojos,
florecerán ovejas en los campos,
y al tomar su mano, mano entera,
verás el mundo, la gran belleza.

Has de cuidarla como nunca,
hermosa y frágil, muy perfecta,
y si en un momento se despierta…
Has de besarla y ver que duerma.

Hay pocos momentos como ese,
pocos minutos como aquellos,
pocos y silentes amaneceres…
Para mirar dormir a un ser eterno.

Va a anidarse ahí en tu pecho,
a poseerte en cada instante,
a habitarte el pensamiento…
Y también a amarte y adorarte.

Debes estar entonces a la altura,
cuidarla y a la vez cuidarte,
ser escudo y espada con bravura…
Y por ella seguir siempre adelante.

Vendrán quizás unas tormentas,
cosas que pasan, guerras,
pero si es amor, amor del bueno,
no se irán jamás para otras tierras.

Te deseo entonces mucha suerte,
alegría y amor y cosas buenas,
Una vida de dos y muy alegre…
y un verso más en perspectiva.

(…)

Hay, cerca de tu ombligo, amigo,
una mano fina que hoy sujeta,
blanca y suave, a pulso fijo,
un corazón junto al de ella.

-Poema de amores simples-

A mi amante invisible.

A mi amante invisible.
(Musa de otras bocas)

Hoy te descubren en mi mundo…
Ojos fulgentes de gente inteligente,
palabras maliciosas de dulce envidia,
mentiras de cobardes insurgentes.

Temen a la noche y al amparo tuyo,
a la forma de tus formas dulces,
a las figuras que hoy provocas…
Al poeta, al poema y a la gente.

No se de cuando o donde cuelgan
que tu beso es mío, intenso,
que soy tu amante y tu regente…
Y que hace meses en secreto te poseo.

Es cierto que te cortejo por las noches,
que tus labios dictan amores a mi oído,
más si supieran todos de tus dotes…
ya no hablarían sus voces insistentes.

Mía, musa de la idea, de todo pensamiento,
diosa eres, fantasma invisible, inexistente,
amor del alma mía, de todo el firmamento,
eterna y licenciosa ante el resto de la gente.

¿Cuantos nombres te habrán puesto?
¿Cuantas bocas te han nombrado?
¿De cuantos otros han hablado…
Aquellos quienes mienten con los dientes?

Serás mía hasta la tumba, perfecta,
rosa silente que florece al pecho,
calma y dulce a la mirada inteligente…
de aquellos que buscan en interno lago.

Expía entonces la mentira o la demencia
de aquellas sucias bocas que nos nombran
“!!Amantes son y lo sabemos!!”
Amantes en sus bocas, amantes y veneno.

No hay verdad si de nosotros hablan,
no hay canción de cuna para idiotas,
y si te ven conmigo y ellos hablan…
¡Que hablen!, igual son solo idiotas.

Ven entonces en silencio a besarme…
Mi musa de mil nombres y presencias,
Paula, Catrina o quizás Ana…
o todas las que digan a futuro y en presente
aquellos idiotas que de amor sin pruebas hablan.

-A mi amante invisible-

martes, 24 de diciembre de 2013

Ana.

Ana.
(Bajo la rosa y por encima del librero)

Hay tras la ventana, Ana,
una rosa que te espera en un florero;
data la rosa de hace unas semanas…
Cuando me llevabas vos dentro del pecho.

Hoy está marchita ya esa rosa, cosa…
que hace tiempo en realidad ya no pasaba,
pues había en ese florero una flor cada semana…
Cuando el amor se quitaba ante nosotros el sombrero.

Debajo del florero reposan unas cartas, hartas
todas de empolvarse sobre el mueble, el librero,
pues antes guardadas estaban todas en tu almohada…
Bajo tu cabeza, pa’ brindarte un amor y un sueño eterno.

Deja que se vayan ambas, la rosa y las cartas…
cuan lejos puedan del florero y del librero,
deja que se escapen, Ana, de esa casa,
la memoria, el amor y mi recuerdo.

Y si alguna vez por soledad me extrañas…
Piensa entonces vos en esa rosa y esas cartas,
en el polvo que sobre ellas ya dejabas…
Y el amor que tú misma perdiste y destruiste.

-Bajo la rosa y por encima del librero-


domingo, 15 de diciembre de 2013

Coralino.

Coralino.

Estoy hundido,
al borde del final,
ahogado.

A lo lejos las estrellas,
mirando de lejos, ingenuas...
A la nada, al desencanto.

Voy a naufragar de nuevo,
lejos, tan lejos de tus manos...
Donde nadie ya me encuentre.

Y ahí, abandonado y sólo...
Voy a rendirme y oxidarme,
a volverme coralino.

Bajo el mar quizás te encuentre,
vagando, en algún lugar, perdida,
aquí, en el lugar en donde estoy.

Y van a cantarnos las estrellas,
lejos, muy lejos a lo lejos,
tan lejos como estábamos tu y yo.

Y van a cobijarnos poco a poco,
coralinas con mi cuerpo,
hundidas en naufragio.

Tan hermosamente crueles...
Como la soledad en compañía,
como el recordar un viejo amor.

Y lejos, lejos y a lo lejos...
Te encontrare esbozando una sonrisa,
moviendo la muñeca en un final adiós.

Y poco a poco voy a hundirme,
a naufragar con las estrellas,
a volverme coralino sin tu amor.

Y vas a amarme al fondo,
lejos, cada vez más lejos...
en otro amor quizás mucho mejor.

-Coralino-

sábado, 7 de diciembre de 2013

De la dualidad adversa.

De la dualidad adversa.

Mi corazón, alegre cual tambora,
atraído anda a veces por tu beso;
por aquel olvidado amor confeso...
que en su jaula en mi pecho rememora.

A ratos baila un tango, a ratos llora,
y es que es a veces tanto y tanto el peso,
que al encontrarse a tu recuerdo preso...
en el presente sufre, pues te añora.

A la deriva van sus sueños viejos,
ancianos con bastones y sombreros.
No natos esperando a ser cenizas.

Y vos, erguida en otro pecho, lejos,
no piensas más en estos, los viajeros...
que ante mi triste pecho, vos matizas.

-De la dualidad adversa-

viernes, 6 de diciembre de 2013

Strings.

Strings.
(Notes of the heart)

Such a brief note I made,
so thin, so slender in the air.

My heart was not a drum,
neither a sax, nor a piano,
just a wasted violin crying,
playing one last lonely song.

Her hands will never hold me,
her touch will never come,
and for so I will be broken…
in saddest songs of tender love.

Each string will move according
to the name so carved in my tongue.
Memories will never be forgotten,
I’ll sing our songs forever more.

Mourning in the distance you will hear me,
every wound, a sound exposed to you,
and beneath my ribs, the strings of music,
you’ll find my soul and heart in grief of love.

Someday I will and you will see me,
someday I’ll maybe find new love,
but until the day comes to set me in silence…
You’ll hear my voice, the voice of broken hope.

-Strings-