jueves, 14 de noviembre de 2013

Del amor imperecedero.

Del amor imperecedero.
(Teorizando al fénix)

Había dos aves volando a lo lejos,
huyendo del mar y de la playa.
Una herida, la otra enamorada.
Había dos aves… lejanas en el vuelo.

Iban entonces sobre el viento,
sus patas estaban muy cansadas.
Volaron las aves, volaron lejos...
dos aves juntas y muy enamoradas.

Sucedió que una mañana al fin lo vieron,
bajo sus pies el mar nunca acababa.
Aletearon y aletearon  aún más lejos,
pero la libertad… muy lejos aún quedaba.

Sofocadas por el sol y el desencanto
al final las aves juntas decidieron
que volar al sol y achicharrarse
era la mejor opción para ese cuento.

(La mejor opción…
para un amor imperecedero.)

Volaron y volaron nuestras aves…
y llegando al sol, desfallecieron.
Por amor, dos lindas aves…
al sol sellaron el contrato de lo eterno.

Lágrimas de tinta negra por el cielo,
cambióse la muerte por la vida,
pues en algún lugar abrióse un huevo…
Lejos del mar, bajo un monte de ceniza.

Ave de fuego y cálido plumaje,
huérfano de padres, vibrante en vida,
hijo del amor de nuestras aves…
Renaciendo sin más por entre la ceniza.

-Del amor imperecedero-

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