lunes, 18 de noviembre de 2013

Al ratón o al hada de los dientes.

Al ratón o al hada de los dientes.
(De los niños y las muelas)

Cuando desde tu boca un diente caiga
no olvides a la noche el esconderlo,
pues si el ratón o el hada puede verlo...
quizás por la mañana algo te traiga.

Sabrás, que cuando un diente desarraiga,
en un tiempo vendrá otro a reponerlo,
pues es cuestión sin más, de conocerlo...
y verás que en tu boca va y se arraiga.

Una moneda valen, muela o diente,
quizás para el ratón o para el hada,
pues son apenas dientes incipientes.

Si esperas quieto y eres muy paciente,
verás al hada entrando emocionada...
!O quizás al ratón!, o a ambos, sonrientes.

-De los niños y las muelas-






Historia de una mariposa
(Alterna: Historia de la primer Hada)

Alguna vez anteriormente jamás relatada
existió una historia acerca de una bella mariposa,
que ayudada por los finos hilos de plata de una simple araña,
tejióse mágicamente en la onírica trama de una vida humana.

Se vio así misma bajo el cielo azul que tanto amaba,
tan resplandeciente aún, como cuando tenía sus alas,
Era la misma mariposa frágil y hermosa, pero humana.

Así pasaron los días con ella entre ellos,
ella jugando, ella creciendo, ella… viviendo.

Y el sueño era más hermoso quizás que la realidad,
pero ningún sueño es por siempre duradero,
ni la tela de araña aguanta para toda la eternidad.
Es así como la realidad, sobre el sueño se hizo notar.

Tan triste como hermosa…
la vieron los otros bichos al partir,
batiendo al viento sus alas,
pobre mariposa que deseaba morir.

Noches pasaron sobre sus antenas caídas,
sollozos que extrañaban un cuerpo ajeno,
lágrimas de insecto, murmullos de mujer,
una mariposa… con sueños puros de dulce miel.

Conmovida la vieja araña ante tal escena,
decidióse sin más…
A dar su vida por ver a la mariposa contenta.

Gusanos envueltos en seda…
Capullos de mariposas que vuelan.

Mientras el llanto de la pequeña era mares,
la vida de la araña era una balsa,
y su tela… El manto fino de la magia.

Tejiendo un capullo de plata gruesa…
Fue desgastando su vida la araña,
y mientras la mariposa dormía,
es esto lo que la araña a su vez le murmuraba.

“Despertar es abrir los ojos sin dejar de soñar.
Ustedes sueñan dejar de ser gusanos al salir de la seda,
entonces sueña por esta vez, mí mariposa pequeña…
Que serás humana al salir del capullo y no habrá vuelta”.

Terminado el capullo,
la araña se desplomo sobre el suelo, muerta.

Dicen que así nació la primera de las hadas,
al no poder dejar de ser bicho
y aún así querer hacerse humana.

Así mismo, dicen que su magia,
fue la magia sobrante del capullo de la araña,
y quizás lo sea, más no es esa la historia que yo les relataba.

El tiempo había sido inclemente, y por ello,
para proteger el sacrificio de un bicho viejo…
Otros bichos, el capullo con más seda habían cubierto.

Escondido en el claro solitario de un bosque,
esperaba en reposo el capullo de un humano.

Pasó el tiempo sobre el capullo plateado,
fue más o menos alrededor de un año
cuando la primavera a una nueva humana trajo.

Hermosa como ninguna otra y aún resplandeciente
sonreía al sol mientras sus ojos lloraban la pena,
en su corazón, la dualidad, esparcida estaba.
La tristeza de una muerte… y su sueño vuelto realidad.

Pero una vida con otra se paga,
ella jugando, ella creciendo, ella… viviendo.

Es así como decidió pagar,
porque la araña, con su sacrificio hubiese querido…
Que la mariposa llenara, siempre, su vida de felicidad.

Y la mariposa… fue feliz.

“Despertar es abrir los ojos sin dejar de soñar”.

-Historia de una mariposa-


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