martes, 8 de octubre de 2013

Versos para Paula.

Versos para Paula.

Paula era, cuando menos, una mujer hermosa,
sus labios, a veces carmín, a veces rosa,
me recordaban que Paula era, cuando menos,
una mujer perfecta y sumamente hermosa.

Sus ojos verdes centelleaban en mi mundo amargo,
verdes, como campos hermosos en la primavera,
hermosos como nada que haya yo mirado.
Verdes y hermosos, titilantes en mi mundo amargo.

A veces Paula me tomaba de la mano,
otras tantas… me jalaba por el brazo.
A veces Paula era una con mi brazo,
otras tantas, me dejaba ser uno con su mano.

Yo se que a veces no tiene sentido recordarla,
que seguramente Paula ya no recuerda lo que fuimos,
pero sin importar en la vida el tiempo ya perdido…
Paula será siempre ante mi corazón, mi amada.

Sus largos y elegantes dedos de pianista solían
(quizás sin saberlo ella del todo)
tocar una melodía por mi columna, por mis huesos,
y alternando con mi corazón en coro ella sabía…
Que yo la amaba desde cada poro de mi cuerpo.

Su pelo; negro como la noche más bonita,
calmo era como el mar y en suave rizo.
El mar más hermoso, el rizo más bonito.
Y Paula, sin duda alguna, la mujer más atractiva.

Solía jugar con su silueta mientras dormía,
recorrer su contorno curvo con mis dedos,
imaginar que el amor por siempre nos daría
(a Paula y a mí, quizás al mundo entero)
la paz total y la felicidad de lo perfecto.

Su piel hermosamente blanca y suave
solía ser casi siempre divertida en sus sonrojos.
Una piel sensual y completamente fascinante
acorde con su negro cabello y verdes ojos.

Yo la ame profundamente hasta noviembre,
un noviembre frío, nebuloso,
un noviembre desafortunado y portentoso…
Cuando la muerte llego sin previo aviso a recogerme.

Hoy que el tiempo ha pasado yo la miro desde lejos,
a través de la ventana, en los brazos de otro,
vieja y hermosa con sus canas,
ojos verdes como campos, labios dulces, rojos.

A veces me sonríe sin saberlo… y yo la beso,
silente y aún enamorado, muerto.
Paula sigue siendo hermosa cuando menos,
de otro, pero mía al menos en aquel pasado.

(…)

Sus largos y elegantes dedos de pianista trazan
(quizás sin saberlo ella del todo)
una melodía sin nombre, un llanto ahogado,
una canción a la memoria de mis huesos destrozados…
Que solían amarla desde cada poro de mi cuerpo.

Para Paula, mi tiempo y mi pasado,
mi amor total, eterno y verdadero,
mi alma, a su espera al otro lado…
Y mi historia, que reposa en estos versos.

-Versos para Paula-

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