miércoles, 30 de octubre de 2013

Del platonismo y la tortuga.

Del platonismo y la tortuga.

Como la tortuga, que va paso a pasito,
así mismo, poco a poquito
(cual tortuga en pleno avance),
el amor confiesa a veces a su amada…
El tortugo y tierno amante.

A veces prefiere el platonismo,
caminar despacio y no arriesgarse,
pues aunque lo tenga todo ya en su mano…
En su concha, el tortugo prefiere resguardarse.

Las olas que rompen en su cuerpo
(sentimientos como un mar picado),
son a veces de su corazón el eco,
de su pasión; el miedo y el fracaso.
Pobre tortugo, soñador, incauto.

Quizás si decidiese en algún punto,
sacar el cuello, la cabeza y hasta el rabo,
vería el tortugo por entero…
Que el amor no es solamente un sueño,
que el amor, ni siquiera para el está negado.

En la arena las huellas de sus patas
(el recuerdo del camino ya avanzado),
y poco a poco y paso a paso…
El amor, del platonismo va alejando
al tortugo y a su miedo, al pobre soñador,
al tierno amante incauto.

-Del platonismo y la tortuga-

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