miércoles, 30 de octubre de 2013

Del platonismo y la tortuga.

Del platonismo y la tortuga.

Como la tortuga, que va paso a pasito,
así mismo, poco a poquito
(cual tortuga en pleno avance),
el amor confiesa a veces a su amada…
El tortugo y tierno amante.

A veces prefiere el platonismo,
caminar despacio y no arriesgarse,
pues aunque lo tenga todo ya en su mano…
En su concha, el tortugo prefiere resguardarse.

Las olas que rompen en su cuerpo
(sentimientos como un mar picado),
son a veces de su corazón el eco,
de su pasión; el miedo y el fracaso.
Pobre tortugo, soñador, incauto.

Quizás si decidiese en algún punto,
sacar el cuello, la cabeza y hasta el rabo,
vería el tortugo por entero…
Que el amor no es solamente un sueño,
que el amor, ni siquiera para el está negado.

En la arena las huellas de sus patas
(el recuerdo del camino ya avanzado),
y poco a poco y paso a paso…
El amor, del platonismo va alejando
al tortugo y a su miedo, al pobre soñador,
al tierno amante incauto.

-Del platonismo y la tortuga-

lunes, 28 de octubre de 2013

Glowing in the dark.

Glowing in the dark.

Shadows cannot cover the pale
of a skin so soft, a skin so white,
and when she smiles to me, I smile...
as a reflection of my inside hale,
the hale, she made ceased to exist.

Two pits of nature shining over,
a field of turquoise, a shining life,
and when I reach to her reaction...
a softened red, a lip she bites.
I found inside the darkness... Light.

A beating heart igniting others,
a candle light that shines across,
a beacon of love, the light of hope,
the end and the beginning of what matters...
inside the chest, the warmest sweetest road.

And so I found inside the darkness...
my life, mi light and love.
The face of my own and precious angel,
the place where I must always return.
With her, my little girl that always glows.

-Glowing in the dark-

jueves, 24 de octubre de 2013

Mía.

Mía.

Aquella mujer que hoy a tu lado espera,
más vale que por mi lo sepas,
fue antes mía si ahora es tuya,
y mañana, cuando canten “aleluya”,
verás que aún de mi pronto se acuerda.

No habrá en su rostro nunca tal belleza,
y eso por mi nombre te lo apuesto,
como la que hubo en el pasado nuestro
cuando en el amor se hablaba solo de pureza,
antes de la llegada de vos, y de toda tu riqueza.

Dirás entonces que vos podrás borrarme,
que en su corazón no llevará el recuerdo a cuestas,
pero al final, pobre riquillo amanerado y tunante,
verás que era yo y nunca vos, el príncipe de cenicienta.
Y sí, quizás tan pobre y tan jodido yo, pero de ella.

Y cada noche, cuando contigo vos la tengas,
habrás de cerrar los ojos, de apagar las velas,
pues en sus gestos verás, en sus labios, en su lengua,
el nombre de aquel hombre, lo sutil de silueta…
Al hacerle el amor, al querer a tu modo enloquecerla.

No habrá paz en tu latido, te aseguro,
pues en tus manos tienes lo que es mío,
y yo tengo aquello que nunca será tuyo.
Pues aquella mujer que hoy a tu lado espera…
Será por siempre mía, eterna, te lo juro.

-Mía-

martes, 15 de octubre de 2013

Ojos de hombre triste.

Ojos de hombre triste.

Mi alma se rompe en mil pedazos,
pedazos sin luz, fragmentos de nada,
y vos, siempre tan bella y alabada...
te vas con mi alma entre portazos.

No hay quién no te mire o no te adore,
no habrá quién no quiera de tus labios
el amor y aquellos cambios...
que ya no verán los ojos de este hombre.

Te vas, mujer, como llegaste un día,
hermosa y libre, maravillosa y presumida,
mas, quizás no encontrarás en esta vida
a quién más que yo te ame, vida mía.

Y mientras te vas de aquí, sola y bendecida,
yo miraré a través de la ventana sucia,
con gran dolor y gran angustia...
recitándote al final esta cruenta despedida.

-Ojos de hombre triste-

martes, 8 de octubre de 2013

Versos para Paula.

Versos para Paula.

Paula era, cuando menos, una mujer hermosa,
sus labios, a veces carmín, a veces rosa,
me recordaban que Paula era, cuando menos,
una mujer perfecta y sumamente hermosa.

Sus ojos verdes centelleaban en mi mundo amargo,
verdes, como campos hermosos en la primavera,
hermosos como nada que haya yo mirado.
Verdes y hermosos, titilantes en mi mundo amargo.

A veces Paula me tomaba de la mano,
otras tantas… me jalaba por el brazo.
A veces Paula era una con mi brazo,
otras tantas, me dejaba ser uno con su mano.

Yo se que a veces no tiene sentido recordarla,
que seguramente Paula ya no recuerda lo que fuimos,
pero sin importar en la vida el tiempo ya perdido…
Paula será siempre ante mi corazón, mi amada.

Sus largos y elegantes dedos de pianista solían
(quizás sin saberlo ella del todo)
tocar una melodía por mi columna, por mis huesos,
y alternando con mi corazón en coro ella sabía…
Que yo la amaba desde cada poro de mi cuerpo.

Su pelo; negro como la noche más bonita,
calmo era como el mar y en suave rizo.
El mar más hermoso, el rizo más bonito.
Y Paula, sin duda alguna, la mujer más atractiva.

Solía jugar con su silueta mientras dormía,
recorrer su contorno curvo con mis dedos,
imaginar que el amor por siempre nos daría
(a Paula y a mí, quizás al mundo entero)
la paz total y la felicidad de lo perfecto.

Su piel hermosamente blanca y suave
solía ser casi siempre divertida en sus sonrojos.
Una piel sensual y completamente fascinante
acorde con su negro cabello y verdes ojos.

Yo la ame profundamente hasta noviembre,
un noviembre frío, nebuloso,
un noviembre desafortunado y portentoso…
Cuando la muerte llego sin previo aviso a recogerme.

Hoy que el tiempo ha pasado yo la miro desde lejos,
a través de la ventana, en los brazos de otro,
vieja y hermosa con sus canas,
ojos verdes como campos, labios dulces, rojos.

A veces me sonríe sin saberlo… y yo la beso,
silente y aún enamorado, muerto.
Paula sigue siendo hermosa cuando menos,
de otro, pero mía al menos en aquel pasado.

(…)

Sus largos y elegantes dedos de pianista trazan
(quizás sin saberlo ella del todo)
una melodía sin nombre, un llanto ahogado,
una canción a la memoria de mis huesos destrozados…
Que solían amarla desde cada poro de mi cuerpo.

Para Paula, mi tiempo y mi pasado,
mi amor total, eterno y verdadero,
mi alma, a su espera al otro lado…
Y mi historia, que reposa en estos versos.

-Versos para Paula-

martes, 1 de octubre de 2013

Los fantasmas de mi cuarto.

Los fantasmas de mi cuarto.

A veces pasan como la noche,
silentes y cansados, desvalidos,
los fantasmas blancos en mi piso.

Algunos sollozan, otros me miran,
unos cuantos me imploran...
un justo rezo hecho a medida.

Hombres, mujeres y niños,
todos de luto, todos caminan,
todos unidos, todos en fila.

Hay veces que suena a lo lejos
una campana de estaño perdida,
un grito, la mítica y fatal despedida.

Sus ojos se encienden en la muerte,
fieros y sinceros como la historia,
ilusos y vanos, ojos helados de muerte.

Las pupilas etéreas se excitan y estallan,
fusiles ilusorios y olvidados en sus tumbas.
Un recuerdo fugaz de la ironía tangible, lejana.

Lejos, las estrellas los miran como siempre,
silentes y extenuadas, riendo por lo bajo...
a lo lejos, allá donde los dioses moran, sádicos.

"¡Viva México!" Su grito retruena.
Un lema bajo el estandarte, un deseo.
Igualdad y justicia, libertad y respeto.

"¡Viva México...!" y surgió la independencia,
el efímero camino que no concluye,
la promesa eterna e inalcanzable, perfecta.

A veces se tocan el pecho adoloridos,
alcanzados por una bala fantasma,
heridos de nuevo, moribundos en la luz.

La historia se repite y nada cambia,
seguimos siendo prisioneros,
dependientes y falsos, mentirosos.

"¡Viva México!" los héroes murieron,
no hay justicia, ni igualdad ni paz.
Fantasmas son y solo eso, 

historia y nada más.

A veces creo que yo soy uno de ellos,
un fantasma de mi piso, pálido y burdo,
apegado a mis recuerdos, a mi historia.

Otras tantas miro a la ventana y pienso...
que debí morir con ellos en su lucha ufana,
ahí, donde al menos quedaba quizás la dignidad.

!Viva México...! Y soy yo quien grita ahora,
soy yo, un fantasma más y nada más,
helado y muerto, pero en vida. Prisionero.

!Viva México...! y a la luz del día,
los fantasmas se agitan, gritan y se van,
pálidos y fríos, asustados de la realidad.

Nada ha cambiado, ni en docientos años.
ni tras tantas muertes, cosas, presidentes.
Nada ha cambiado, prisioneros somos, aún,

de aquella, nuestra falsa libertad.
(Maldita ironía,
 maldito e imperfecto ser humano)

-Los fantasmas de mi cuarto-