viernes, 26 de julio de 2013

Poema sin título 34.

Poema sin título 34.

Encendí un fuego aquella noche
mientras tu cuerpo se movía, frenético,
en busca de acallar la noche en un gemido.

Había a lo lejos aves mudas y gusanos sordos,
estrellas titilando como parpadeantes ojos…
Y un murmullo melódico de mis labios a tu oído.

Bastaba si acaso un viento mínimo,
un roce sobre la piel para encendernos,
para volar del mundo en un solo estallido.

Estaba entonces mi mano presa,
mis costillas, mis costados.
Mi cuerpo tuyo que también es mío.

Ya no recuerdo yo si sonreías…
O si eran las hadas y las hojas en tu pelo.
Ya no recuerdo yo, pero se que vos nunca lo olvidas.

(…)

Encendí un fuego aquella noche
mientras tus ojos me miraban sin mirarme,
mientras el mundo entero se movía…

Bajo aquella luna,
en la noche en que me amaste.

-Poema sin título 34-

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