viernes, 26 de julio de 2013

Poema sin título 34.

Poema sin título 34.

Encendí un fuego aquella noche
mientras tu cuerpo se movía, frenético,
en busca de acallar la noche en un gemido.

Había a lo lejos aves mudas y gusanos sordos,
estrellas titilando como parpadeantes ojos…
Y un murmullo melódico de mis labios a tu oído.

Bastaba si acaso un viento mínimo,
un roce sobre la piel para encendernos,
para volar del mundo en un solo estallido.

Estaba entonces mi mano presa,
mis costillas, mis costados.
Mi cuerpo tuyo que también es mío.

Ya no recuerdo yo si sonreías…
O si eran las hadas y las hojas en tu pelo.
Ya no recuerdo yo, pero se que vos nunca lo olvidas.

(…)

Encendí un fuego aquella noche
mientras tus ojos me miraban sin mirarme,
mientras el mundo entero se movía…

Bajo aquella luna,
en la noche en que me amaste.

-Poema sin título 34-

jueves, 18 de julio de 2013

Ojos de cielo.

Ojos de cielo.

Ojos de cielo que a volar te invitan,
sonrisas de nubes que te adornan,
labios de seda como plumas,
olor a rosas que en el viento anidas.

Son tus ojos de cielo, eterna fantasía,
cejas negras, como noches floreciendo,
pómulos perfectos, suaves, de durazno,
campos enredados florecen en tu pelo.

Ojos de cielo que me habitan,
que me llevan por senderos nuevos,
que me llenan y al mismo tiempo me vacían....
Cuando pronto vienes y más pronto te alejas.

-Ojos de cielo-

lunes, 15 de julio de 2013

De las serpientes sonrosadas.

De las serpientes sonrosadas.

Tu boca, la caverna más oscura...
donde moran, adictas, las serpientes,
muy sonrosadas, gruesas y turgentes,
llevadas de la mano a la locura,

pues al en ti probar tanta ricura...
comienzan a moverse sugerentes
quizás, por la vereda de tus dientes
a su paso obstruyendo la blancura.

Llenas están de miel las oquedades,
cada caverna un nido apasionado,
serpientes rosas, nunca soledades.

El juego de un amor aprisionado
a veces cruel y a veces despiadado...
En tu boca, henchida de verdades.

-De las serpientes sonrosadas-

viernes, 12 de julio de 2013

Amor de cinco.

Amor de cinco.

Durante los próximos cinco…
serás vos mi pensamiento puro,
más cuando el tiempo venga, maduro,
fácil te irás, triste y casi sin ahínco.

Besarás mis labios, apasionados, rojos,
sentirás mi cuerpo, firme, muy bonito,
jurarás amor eterno, sin cerrojos…
y amarás cada error y sin sentido.

Pasará el tiempo, veloz y de ese modo,
hasta que decida quizás ya no jugar contigo,
entonces te diré, que puedes tu estar solo…
y que de mi amor, fuiste solamente otro mendigo.

Pensarás entonces vos en mis palabras,
sentirás dolor, el corazón herido,
y al llegar quizás, a su último latido…
comprenderás en realidad que todo acaba.

Que el amor me dura solo cinco.

-Amor de cinco-

jueves, 4 de julio de 2013

Poema sin título 33.

Poema sin título 33.

Se oye a lo lejos un sonido,
mil navajas afiladas,
un grito.

Lejos, a través de las paredes,
¡Un gemido!,
la muerte y los laureles.

Mil espejos rotos miran,
ausencia de vida,
muertes y más muertes.

Un amanecer silente y rojo,
una acera colorida,
un cuerpo gris y roto.

Hay a lo lejos, melodía,
¡Algarabía!,
sirenas eufóricas, rendidas.

Campanas sonarán mañana,
¡Lágrimas tañidas!,
un dolor de filigrana.

Y tú, que reposas en tu palco
mientras tu pueblo muere y mata,
presidente serás, solo de ornato.

Y que dios bendiga tu indecencia
si a tu falta de sapiencia…
el pueblo enardecido va y te ataca.

Proclamarás entonces en tu tumba,
a tesón y lágrimas ufanas,
que la falsedad era al fin la cura.

Mil voces libres cantarán alegres
(ni campanas ni tañidos),
por un cielo rojo bien habido.

Más, hasta entonces solo queda
escuchar navajas y otro grito,
una tumba más… y más laureles.

(…)

Se oye a lo lejos un sonido,
¡Mil navajas afiladas!,
una campana y más tañidos.

-Poema sin título 33-