martes, 25 de junio de 2013

Tu voz me llega.



Tu voz me llega.
(Acerca de la cercanía)

Tu voz me llega…
como el sol a las flores,
como el agua a los mares,
como el aire al pulmón.

Respiro entonces agitado,
con el corazón a galope,
los ojos aguzados…
y los músculos en tensión.

Te reciben mis labios,
te besa mi boca,
te sujetan mis brazos…
y otra vez me llega tu voz.

Dulce como la fruta,
suave como mi almohada,
impoluta como el agua,
frágil como un cristal.

Mi cuerpo te busca,
tu cuerpo palpita,
mi alma se llena,
mi voz te responde.

Eres como la noche silente,
brillante y linda, esplendorosa,
y cuando tu voz me llama
y mi voz te toca…

Un roce basta
y puedo al fin tenerte.

(…)

-Acerca de la cercanía-

miércoles, 19 de junio de 2013

Life.



Life.

Since the time I came…
I have been looking for,
but the more I look for it,
the more it goes away.

I’ve been chasing after,
I’ve been running into,
but the more I try…
The less I seem to find.

On a cold day I’ll be gone,
on a warm day, you’ll be too,
and all we’ve chased away…
Will be forgotten, we’ll be good.

-Life-

domingo, 9 de junio de 2013

A mi cama con cariño.



A mi cama con cariño.

Mi cama se queja de un dolor de espalda
tan agudo y placentero como un dolor de muelas.
De un dolor en ambos codos y rodillas
que sufren al estar rechinando en cuatro patas
bajo el peso de mi cuerpo sostenido por el tuyo.

Mi cama se queja tanto y tanto, a veces de calor,
otras tantas… tirita tanto de soledad como de frío.
A veces la cobijan los suspiros y caricias,
los cuerpos desnudos y mojados que la habitan,
pero otras cuantas veces… se queja del vacio.

Pienso a veces que tanto o más te extraña
cuando al sentirte espalda contra espalda
de la nada exhala un rechinido.
Que tanto o más te ama cuando te desvisto,
y muda queda, a la vera de nuestros gemidos.

Mi cama se queja de la ropa que le pongo,
de la seda que cubre su suave lomo,
pues dice que la visto y desvisto a mi antojo
mientras a otra mujer, y al mismo tiempo,
con las mismas manos la acaricio y la descubro.

A veces pienso que mi cama se queja de miedo…
y entonces temo que ya nunca más se queje,
pues mientras el tiempo pasa y envejece…
en su espalda envejecemos yo y los tiempos.
A veces… temo que sus ojos al final se cierren.

Y es que se queja de un dolor bastante justo,
pues nunca antes me hube detenido a agradecerle
el servicio que presta sin más sobre su lomo,
sobre sus viejas rodillas y sus codos…
al quedarse en cuatro patas para sostenerme.

Mi cama se queja y yo la miro, me mira sonriente.
¿Cuántas aventuras quedarán entre nosotros?
Desde el niño jugando y brincando en ella muy alegre
hasta el joven burdo y bastante silencioso…
que justo frente a ella le ha pasado mil mujeres.

Mi cama se queja… y yo la entiendo.
El amor, con amor más grande se agradece.

-A mi cama con cariño-

sábado, 1 de junio de 2013

Tela sexual.



Tela sexual.

Habrías de ver como te recorre,
ciñéndose a tus extremidades,
aquella larga tela, fina, suave.

Como se excita al viento,
agitada y expectante…
erizada, toda, en cada parte.

Habrías de sentir como se moja,
poco a poco, firme y bullente,
la fina tela al calentarte.

Ropa de invierno y de verano,
de todas las estaciones,
de todas las edades.

Tela sexual que al tacto invita,
libre, ardiente y palpitante,
bajo la piel a cobijarse.

Habrías de ver como provoca,
de sentir como se ajusta…
poco a poco al desnudarte.

-Tela sexual-