sábado, 13 de abril de 2013

De los miedos infantiles en adultos.



De los miedos infantiles en adultos.
(Una bobada y a dormir)

La noche oculta
en sus ramitas de viento,
a todos los monstruos.

La mente astuta,
en un buen sendero,
no piensa en cobros.

Más, quizás la culpa,
camino incierto,
cobra su costo.

Y yo, que no conozco la noche,
ni a las ramitas de viento,
ni miro a los monstruos.

Me carcajeo desde adentro
al resguardo encendido de un foco
preguntándome cuanto dura un engaño.

Y yo, que me rio de los niños
abrazado a mis osos,
miro atento y nervioso.

La noche oculta
en sus ramitas de viento…
a todas mis culpas.

Y yo, que soy hombre perfecto,
me sepulto en mi manta
y espero la ayuda.

Los niños ríen afuera,
sus voces me gritan
“no existen los monstruos”

Y yo, que no soy superior a ellos,
los miro como iguales…
y al portarme bien, asiento.

La noche esta estrellada
y los grillos cantan lejos,
el viento, se ha ido.

-De los miedos infantiles en adultos-

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