miércoles, 10 de abril de 2013

A mi niña pelirroja.



A mi niña pelirroja.

Su corazón de luz como una joya,
entregado fue al sueño como viaje,
y, sin rencores, miedos, ni peaje,
caminaron sin más por la secuoya.

Ella era como el viento que la enjoya,
ligera como una hoja de follaje,
y al extender sus alas, su plumaje...
se fue a morar allá con quién la apoya.

Tierna era su sonrisa de princesa
al exhibir sus dientes sin decoro,
blanca era... como aquella que la besa.

La muerte, ríe siempre mientras lloro.
Y aquí, en un lugar sin plata u oro,
descansará por siempre mi traviesa.

-A mi niña pelirroja-

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