sábado, 27 de abril de 2013

De los celos infundados.



De los celos infundados.

Si en vos he de dormir eternamente
(como un recuerdo siempre en ti alojado),
recuerda, yo también me hube enojado
cuando a otro lo mirabas largamente.

Quisiera hablarte entonces locamente
acerca de nosotros y lo amado,
decirte, que contigo me he quedado
aunque vos me condenes ciegamente.

Me faltan horas aun, de amor y guerra,
para soltar tus brazos sin quejarme,
porque eres vos, mujer de mar y tierra...

quien de tu cuerpo intenta despojarme,
sin pensar, que la daga que me entierra,
es de celos que te instan a dejarme.

-De los celos infundados-

jueves, 25 de abril de 2013

Cuando al caer la noche tus ojos no me miran.



Cuando al caer la noche tus ojos no me miran.

Cuando al caer la noche tus ojos no me miran…
El invierno llega como ráfaga helada,
se esparce y nos habita,
germina en silente flor de hielo.

A veces pienso que dormitas o que mueres
como las insignias habitando el cementerio,
fría y quieta, tan ausente y tan presente…
Como un recuerdo en el medio de la nada.

A veces me parece que me nombras,
y otras tantas, me despierto.
Tus ojos de hielo son pupilas frías
que persiguen a las sombras de la noche.
A los sueños.

Quisiera revivirte con un beso algunas horas
y jugar a que existimos en lo inverso,
más, tu pecho exhala el halo de la vida…
Y que sigues viva, yo lo entiendo.

Espero entonces en el silencio de las horas…
como aquella flor que de entre el hielo emerge
(esperanzado y loco, enamorado y sonriente),
a que al abrir los ojos, aquella primavera llegue.

A veces pienso que dormitas o que mueres
como las insignias habitando el cementerio,
fría y quieta, tan ausente y tan presente…
Como un recuerdo en el medio de la nada.

Me asalta entonces la duda de los tiempos,
si es que ya se acercan…
o simplemente se detienen.
Y vos, que sigues ante mi, desnuda,

                                                          duermes.

domingo, 21 de abril de 2013

En espera.



En espera.

No le digas a ella que la pienso
cuando al caer la noche todo calla,
que el amor, en mi pecho nunca acalla
al ser por ella amor tan puro y denso.

No le digas tampoco que hay suspenso
al no saber si pronto vuelve o encalla,
que hoy, mi corazón en pecho estalla
al saberse quizás solo e indefenso.

Dile tal vez, si es eso lo que quieres,
que aún la espero firme y con un guiño
en este bosque gris que reverdece,

que ni al mirarme triste tu me hieres,
al pensarme tan frágil como un niño
cuyo amor, a ella sola pertenece.

-En espera-

sábado, 13 de abril de 2013

De los miedos infantiles en adultos.



De los miedos infantiles en adultos.
(Una bobada y a dormir)

La noche oculta
en sus ramitas de viento,
a todos los monstruos.

La mente astuta,
en un buen sendero,
no piensa en cobros.

Más, quizás la culpa,
camino incierto,
cobra su costo.

Y yo, que no conozco la noche,
ni a las ramitas de viento,
ni miro a los monstruos.

Me carcajeo desde adentro
al resguardo encendido de un foco
preguntándome cuanto dura un engaño.

Y yo, que me rio de los niños
abrazado a mis osos,
miro atento y nervioso.

La noche oculta
en sus ramitas de viento…
a todas mis culpas.

Y yo, que soy hombre perfecto,
me sepulto en mi manta
y espero la ayuda.

Los niños ríen afuera,
sus voces me gritan
“no existen los monstruos”

Y yo, que no soy superior a ellos,
los miro como iguales…
y al portarme bien, asiento.

La noche esta estrellada
y los grillos cantan lejos,
el viento, se ha ido.

-De los miedos infantiles en adultos-

miércoles, 10 de abril de 2013

A mi niña pelirroja.



A mi niña pelirroja.

Su corazón de luz como una joya,
entregado fue al sueño como viaje,
y, sin rencores, miedos, ni peaje,
caminaron sin más por la secuoya.

Ella era como el viento que la enjoya,
ligera como una hoja de follaje,
y al extender sus alas, su plumaje...
se fue a morar allá con quién la apoya.

Tierna era su sonrisa de princesa
al exhibir sus dientes sin decoro,
blanca era... como aquella que la besa.

La muerte, ríe siempre mientras lloro.
Y aquí, en un lugar sin plata u oro,
descansará por siempre mi traviesa.

-A mi niña pelirroja-