lunes, 25 de marzo de 2013

Añoranza.



Añoranza.

Tus ojos sin engaño alguno saben
aquello que sin más tu boca ignora,
que mi boca a la tuya un beso implora
como insistente grito a que le salven.

Y es que en mi pecho aún hoy día caben
los latidos de tu pecho en otrora,
las caricias sutiles en la aurora...
y tus ojos que siempre me precaven.

Y es que tus ojos saben de mi engaño
lo mismo que tu pecho a todas horas,
mas es en la inocencia de tu boca...

donde vuelva quizás, amor de antaño,
a ser el hombre que en tu ser provoca...
aquel dulzor, sin más, a fresa y moras.

-Añoranza-

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