jueves, 7 de febrero de 2013

Poema sin título 31.



Poema sin título 31.

Suelen volver, al apagarse las luces,
las pesadillas agridulces;
Un beso en la boca, un adiós y despedirse.
Y al final, un sueño roto y despertar.
Abrir los ojos y mirar entre las sombras…
los retazos de luz y una sonrisa evanescente.

Queda al parecer, en algún lugar en la memoria,
un viejo libro de fotografías caducadas
que sin dormir descansan.
Viejos videos de mis manos en tu cuerpo
que retroceden y se avanzan cada noche,
que buscan volver a ser momento.

El viento frío no congela los recuerdos
ni acalla a veces el deseo de tu piel sobre la mía.
No hiere mis labios al nombrarte o borra el beso,
no hace nada sino hacer más fácil extrañarte.
Y yo, que no puedo hacer por no pensarte,
me desvelo haciéndole el amor al pensamiento.

Días pasan, noches vienen,
hay fantasmas que rondan en mi almohada,
todos al acecho aterrorizando mis latidos,
esperando entre los retazos de luz platinada
que se cuela por entre las sombras…
como un cuerpo platinado de mujer divina.

Y suelen volver, al apagarse las luces,
las pesadillas agridulces;
Un beso en la boca, un adiós y despedirse.
Y al final, un sueño roto y despertar.
Abrir los ojos y mirar entre las sombras…
los retazos de luz y una sonrisa evanescente.

-Poema sin título 31-

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