jueves, 28 de febrero de 2013

Haiku 6.


Suave textura,
tu desnudes, la mía.
Dos... y el amor.

miércoles, 27 de febrero de 2013

domingo, 24 de febrero de 2013

Untitled 4.



Untitled 4.

Tied to her own chains…
she dances towards destruction,
each step at a time she laughs,
she breaths and bids farewell.

I’ve tried to talk to her
inside an empty cage she bought,
but needles to be listened to,
she went away where I don’t know.

Angels of hope will whisper
while demons shiver on their home.
A prey in love in hell will sob…
while heaven gates forget to listen.

Every memory I have will be forgiven,
every touch I gave will sow,
and when embarking hell to meet her…
she will still deny my words of love.

Fading in the distance I’ll remember
the winter time she gave us both,
the autumn leaves, the summer flow.
Spring time, has left us long ago.
  
-Untitled 4-

domingo, 17 de febrero de 2013

Divinidad.



Divinidad.

He bebido de tu boca y sorbo a sorbo
el dulce néctar de lo amado,
la esencia de tus labios,
el fino alcohol de mis sonrojos.

Soy un adicto de tu cuerpo lindo
tan suave como seda, y perfumado
de rosas, acacias y jazmines.

A tus montes, tus piernas y confines
les dedico mi verso (de tu ser engalanado),
que desearía ser, a la vez, nocturno y matutino.

Un encanto son tus hombros desnudos a mis ojos,
tu cuello, mí adorado puente de alabastro,
el mar, tu cabello en bucles caracolas…
Y tus ojos, que me miran tiernamente reflejado.

Habrá que hacer quizás la cuenta de las horas,
mirar si realmente un día dura solamente 24,
porque si bebo y bebo de tu boca (de ese cuerpo tuyo tan amado)
apostaría que la gente nuevamente se equivoca,
que el día es eterno y que nunca entre nosotros ha acabado.

Parecen absurdas las comparaciones religiosas
de aquellos ángeles de cuerpo esbelto
y los demonios sexys en el fuego condenados.

Y es que quizás, en este mundo tan acartonado,
hube encontrado yo en mi propio firmamento
al ángel que pregona con su encanto…
el como son en realidad de inciertas esas cosas.

No hay espacio para errores,
no hay errores si te beso,
no te beso en desconcierto,
no me beses…
si antes no lo hube yo ganado.

(…)

He bebido de tu boca y sorbo a sorbo
el dulce néctar de lo amado,
la esencia de tus labios,
el fino alcohol de mis sonrojos.

Soy un adicto de tu cuerpo lindo
tan suave como seda, y perfumado.
Dormido. Esperando despertar al fino encanto.

-Divinidad-

martes, 12 de febrero de 2013

A Perenelle.



A Perenelle.

Habría cambiado todo el mercurio en oro
por solo un día de razón en el experimento,
por tener quizás, en algún momento,
la piedra en mano, el rojo, el fuego.

(La vida)

Pero en este mundo que se mueve raro,
que vive y que respira en la ironía, el cambio,
la muerte es, por ende, un intercambio,
la transmutación de la energía,
un cuerpo que sucumbe ante el sutil encanto.

La piedra roja que cura tantos males
no es sino historia perdida entre los libros,
un cuento de hadas disipado en ventanales
que sueñan con la vida eterna en el camino.

(Ilusos, todos somos ello)

Mis manos viejas se despiden poco a poco
disipándose en la disculpa de mí fallo.
Perenelle, mi esposa y confidente,
la alquimia…
se reúne contigo en tu descanso.

-A Perenelle-

jueves, 7 de febrero de 2013

Poema sin título 31.



Poema sin título 31.

Suelen volver, al apagarse las luces,
las pesadillas agridulces;
Un beso en la boca, un adiós y despedirse.
Y al final, un sueño roto y despertar.
Abrir los ojos y mirar entre las sombras…
los retazos de luz y una sonrisa evanescente.

Queda al parecer, en algún lugar en la memoria,
un viejo libro de fotografías caducadas
que sin dormir descansan.
Viejos videos de mis manos en tu cuerpo
que retroceden y se avanzan cada noche,
que buscan volver a ser momento.

El viento frío no congela los recuerdos
ni acalla a veces el deseo de tu piel sobre la mía.
No hiere mis labios al nombrarte o borra el beso,
no hace nada sino hacer más fácil extrañarte.
Y yo, que no puedo hacer por no pensarte,
me desvelo haciéndole el amor al pensamiento.

Días pasan, noches vienen,
hay fantasmas que rondan en mi almohada,
todos al acecho aterrorizando mis latidos,
esperando entre los retazos de luz platinada
que se cuela por entre las sombras…
como un cuerpo platinado de mujer divina.

Y suelen volver, al apagarse las luces,
las pesadillas agridulces;
Un beso en la boca, un adiós y despedirse.
Y al final, un sueño roto y despertar.
Abrir los ojos y mirar entre las sombras…
los retazos de luz y una sonrisa evanescente.

-Poema sin título 31-