viernes, 27 de diciembre de 2013

Poema de amores simples.

Poema de amores simples.

Hay, cerca de tu ombligo, amigo,
una mano fina que hoy sujeta,
blanca y suave, a pulso fijo,
tu carne, tu vientre, tu cabeza.

Sus ojos miran en tu pecho
un corazón en gran tragedia,
mas su sonrisa en ti refleja…
La paz, la paz completa.

Pronto será tarde en esos ojos,
florecerán ovejas en los campos,
y al tomar su mano, mano entera,
verás el mundo, la gran belleza.

Has de cuidarla como nunca,
hermosa y frágil, muy perfecta,
y si en un momento se despierta…
Has de besarla y ver que duerma.

Hay pocos momentos como ese,
pocos minutos como aquellos,
pocos y silentes amaneceres…
Para mirar dormir a un ser eterno.

Va a anidarse ahí en tu pecho,
a poseerte en cada instante,
a habitarte el pensamiento…
Y también a amarte y adorarte.

Debes estar entonces a la altura,
cuidarla y a la vez cuidarte,
ser escudo y espada con bravura…
Y por ella seguir siempre adelante.

Vendrán quizás unas tormentas,
cosas que pasan, guerras,
pero si es amor, amor del bueno,
no se irán jamás para otras tierras.

Te deseo entonces mucha suerte,
alegría y amor y cosas buenas,
Una vida de dos y muy alegre…
y un verso más en perspectiva.

(…)

Hay, cerca de tu ombligo, amigo,
una mano fina que hoy sujeta,
blanca y suave, a pulso fijo,
un corazón junto al de ella.

-Poema de amores simples-

A mi amante invisible.

A mi amante invisible.
(Musa de otras bocas)

Hoy te descubren en mi mundo…
Ojos fulgentes de gente inteligente,
palabras maliciosas de dulce envidia,
mentiras de cobardes insurgentes.

Temen a la noche y al amparo tuyo,
a la forma de tus formas dulces,
a las figuras que hoy provocas…
Al poeta, al poema y a la gente.

No se de cuando o donde cuelgan
que tu beso es mío, intenso,
que soy tu amante y tu regente…
Y que hace meses en secreto te poseo.

Es cierto que te cortejo por las noches,
que tus labios dictan amores a mi oído,
más si supieran todos de tus dotes…
ya no hablarían sus voces insistentes.

Mía, musa de la idea, de todo pensamiento,
diosa eres, fantasma invisible, inexistente,
amor del alma mía, de todo el firmamento,
eterna y licenciosa ante el resto de la gente.

¿Cuantos nombres te habrán puesto?
¿Cuantas bocas te han nombrado?
¿De cuantos otros han hablado…
Aquellos quienes mienten con los dientes?

Serás mía hasta la tumba, perfecta,
rosa silente que florece al pecho,
calma y dulce a la mirada inteligente…
de aquellos que buscan en interno lago.

Expía entonces la mentira o la demencia
de aquellas sucias bocas que nos nombran
“!!Amantes son y lo sabemos!!”
Amantes en sus bocas, amantes y veneno.

No hay verdad si de nosotros hablan,
no hay canción de cuna para idiotas,
y si te ven conmigo y ellos hablan…
¡Que hablen!, igual son solo idiotas.

Ven entonces en silencio a besarme…
Mi musa de mil nombres y presencias,
Paula, Catrina o quizás Ana…
o todas las que digan a futuro y en presente
aquellos idiotas que de amor sin pruebas hablan.

-A mi amante invisible-

martes, 24 de diciembre de 2013

Ana.

Ana.
(Bajo la rosa y por encima del librero)

Hay tras la ventana, Ana,
una rosa que te espera en un florero;
data la rosa de hace unas semanas…
Cuando me llevabas vos dentro del pecho.

Hoy está marchita ya esa rosa, cosa…
que hace tiempo en realidad ya no pasaba,
pues había en ese florero una flor cada semana…
Cuando el amor se quitaba ante nosotros el sombrero.

Debajo del florero reposan unas cartas, hartas
todas de empolvarse sobre el mueble, el librero,
pues antes guardadas estaban todas en tu almohada…
Bajo tu cabeza, pa’ brindarte un amor y un sueño eterno.

Deja que se vayan ambas, la rosa y las cartas…
cuan lejos puedan del florero y del librero,
deja que se escapen, Ana, de esa casa,
la memoria, el amor y mi recuerdo.

Y si alguna vez por soledad me extrañas…
Piensa entonces vos en esa rosa y esas cartas,
en el polvo que sobre ellas ya dejabas…
Y el amor que tú misma perdiste y destruiste.

-Bajo la rosa y por encima del librero-


domingo, 15 de diciembre de 2013

Coralino.

Coralino.

Estoy hundido,
al borde del final,
ahogado.

A lo lejos las estrellas,
mirando de lejos, ingenuas...
A la nada, al desencanto.

Voy a naufragar de nuevo,
lejos, tan lejos de tus manos...
Donde nadie ya me encuentre.

Y ahí, abandonado y sólo...
Voy a rendirme y oxidarme,
a volverme coralino.

Bajo el mar quizás te encuentre,
vagando, en algún lugar, perdida,
aquí, en el lugar en donde estoy.

Y van a cantarnos las estrellas,
lejos, muy lejos a lo lejos,
tan lejos como estábamos tu y yo.

Y van a cobijarnos poco a poco,
coralinas con mi cuerpo,
hundidas en naufragio.

Tan hermosamente crueles...
Como la soledad en compañía,
como el recordar un viejo amor.

Y lejos, lejos y a lo lejos...
Te encontrare esbozando una sonrisa,
moviendo la muñeca en un final adiós.

Y poco a poco voy a hundirme,
a naufragar con las estrellas,
a volverme coralino sin tu amor.

Y vas a amarme al fondo,
lejos, cada vez más lejos...
en otro amor quizás mucho mejor.

-Coralino-

sábado, 7 de diciembre de 2013

De la dualidad adversa.

De la dualidad adversa.

Mi corazón, alegre cual tambora,
atraído anda a veces por tu beso;
por aquel olvidado amor confeso...
que en su jaula en mi pecho rememora.

A ratos baila un tango, a ratos llora,
y es que es a veces tanto y tanto el peso,
que al encontrarse a tu recuerdo preso...
en el presente sufre, pues te añora.

A la deriva van sus sueños viejos,
ancianos con bastones y sombreros.
No natos esperando a ser cenizas.

Y vos, erguida en otro pecho, lejos,
no piensas más en estos, los viajeros...
que ante mi triste pecho, vos matizas.

-De la dualidad adversa-

viernes, 6 de diciembre de 2013

Strings.

Strings.
(Notes of the heart)

Such a brief note I made,
so thin, so slender in the air.

My heart was not a drum,
neither a sax, nor a piano,
just a wasted violin crying,
playing one last lonely song.

Her hands will never hold me,
her touch will never come,
and for so I will be broken…
in saddest songs of tender love.

Each string will move according
to the name so carved in my tongue.
Memories will never be forgotten,
I’ll sing our songs forever more.

Mourning in the distance you will hear me,
every wound, a sound exposed to you,
and beneath my ribs, the strings of music,
you’ll find my soul and heart in grief of love.

Someday I will and you will see me,
someday I’ll maybe find new love,
but until the day comes to set me in silence…
You’ll hear my voice, the voice of broken hope.

-Strings-

martes, 26 de noviembre de 2013

Del amor por la mañana.

Del amor por la mañana.

Cuando al despuntar la mañana tus labios abren
(como capullo al viento, como rosa en primavera),
y de tu boca el perfume del aliento escapa,
como brisa suave o como el rocío de la mañana,
poco entiendo de este mundo, de nosotros,
y sin embargo… agradezco que despiertes a mi lado.

Hay veces que al mirarte de nuevo entre las mantas,
no resisto yo, ni resiste en realidad mi cuerpo,
las ganas de empaparte toda, de tomarte con un beso.
Mas temo quizás el asustar de tus pestañas
al sueño profundo que te lleva a salvo, lejos.

Me gusta mirarte tanto y tanto en esos despertares,
comprobar que nunca fuiste un sueño añejo,
que el cielo existe tirados juntos en la cama.
No hay disfraz que cubra mejor mi rostro…
que la felicidad que me provocan estos tiempos.

Hoy no se si sabe mejor el café por la mañana
o quizás la noche entre las mantas cobijados.
No lo se, pero creo que a veces lo imagino.
Amo tanto despertarte con un beso entre los ojos
y que me mires y te vuelvas a mis ojos un suspiro.

Estas ahora en un lugar seguro, tan segura y mía
como estos amaneceres silentes y rosados,
como estas mañanas de café cargado en la cocina
cuando finges coquetearme como siempre…
Y yo finjo que finges que alguna vez lo habré notado.

Y es que puedo ser a veces como un niño asustado,
pensar que te he perdido si no vuelves pronto,
si las horas pasan y no te siento entre mis brazos.
y sin embargo sé, cuando sonríes…
Que estoy en casa, en un lugar seguro.
Que me amas tanto y tanto como yo también te amo.

Añoro entonces las mañanas silentes de la vida,
el sueño y el soñarte cuando estas conmigo,
el sonido de la calma arrullándonos el pecho
cuando tu pecho late haciendo un eco con el mío.
Cuando en tu boca se mezclan tu nombre con el mío.

Te amo, se que sabes que te amo cuando miras,
cuando sabes que te miro en las mañanas al mirarme,
cuando deslizando por la finura de tu blanca piel mis labios…
Tu cuerpo se estremeces bajo las sabanas en este, nuestro cuarto,
y eres mía, tan mía como las horas de la noche que han pasado.

-Del amor por la mañana-

jueves, 21 de noviembre de 2013

En el camino.

En el camino.

Vengo de rodar, rondando, cuesta abajo,
camino a la nada, lejos de todo,
y al rodar, debajo caigo…
Contra el suelo, duro, roto.

El viento me empuja en el camino,
silente y brusco con el tiempo,
desesperado por mirarme en vuelo.
La gravedad… me jala hacia su abrazo.

No soy viajero alegre en esta vida,
ruedo, me giro un poco y caigo,
de bruces contra ustedes,
de espaldas como la tortuga.

Y soy y estoy tan indefenso…
Que soy de todos y de nadie,
tan mío y tan de la nada a ratos…
Que a veces dudo de estar vivo.

A veces tu voz me toca la lengua
y te respondo con un beso apasionado,
una perorata surrealista a tus oídos,
un sinfín de voces que jamás has escuchado.

Y ruedo de nuevo en un camino picado,
redondo contra las puntas, desgastado,
abriendo-me huecos entre ruinas,
anidando errores entre mis costillas.

Y vuelvo al ruedo, caminante ya cansado,
rodando y rodando más abajo…
Lejos de la cima, cerca de lo abandonado.
Uno más… y solo eso, otro pobre soñador incauto.

-En el camino-

Noviembre.

Noviembre.
(Del hombre y un mes frío)

Ya no florecen, en esta alfombra gris de asfalto,
las plantas de mis pies y mis deseos de niño.
Yo no tuve la culpa de haber nacido en noviembre,
con el frío acumulándose en el pecho…
Y el otoño desojando el viento entre las ramas.

(El invierno se presenta silencioso)

A veces tu boca se me asemeja al infinito,
vasta y compleja, pero vacía en sus adentros.
No es que tu ausencia me duela más que la mía
o que la mía no haya sido jamás pronosticada,
es solo que no me acostumbro a…

(Y hay veces que es mejor callar que decir basta)

Ciertas melodías se cuelan por la puerta y la ventana,
un cantico alegre, una vela encendida en algún sitio.
Yo no tuve la culpa de haber nacido en un noviembre,
no tuve la culpa de haber nacido en un mes frío,
y sin embargo… pronto nevará y te iras en un latido.

(Feliz cumpleaños… infeliz y viejo amigo)

Hay estrellas en el cielo inundando mis pupilas.
A veces me acuerdo de tu cabellera al viento,
otras tantas… solo de la intensidad de tu mirada.
Entonces tu sonrisa en la memoria desvanece…
Y llueven estrellas de mis ojos en el firmamento.

(Que triste es el invierno, que daño le hace al alma el frío)

-Del hombre y un mes frío-

Despedida.

Despedida.
(El mago III)

Cuando el show termina y se van las luces…
Una sombra que abandona el escenario.
Común y corriente. Tan solo un hombre.
Un ilusorio, soñador, cuentista y mago.

Lejos de las luces de los reflectores…
No queda más vida en los aplausos.
Los niños se van y pronto olvidan.
Me vuelvo ilusión. Un dejo del pasado.

Cuando mi recuerdo no te sirva
y el modernismo haya ganado…
Herédale mis manos a otros niños.
Déjame volver un rato al escenario.

Mi profesión, aquella de los corazones tiernos…
Florecerá de nuevo en tierno encanto.
Una ilusión y comenzar de nuevo.
Una ilusión, sin desencanto.

(…)

Del sombrero, un conejo…
o bellas flores para el corazón,
¡palomas!, o cartas yo les leo,
la magia existe si existo yo.

Ilusiones y escapismos,
pañuelos y palabras doy,
asistentes o edecanes necesito…
Por exclamaciones y suspiros voy.

De mi manga, trucos nuevos,
una moneda o el partirte en dos,
cuchillas, espadas o alfileres,
desapariciones que nadie imaginó.

La magia es arte y yo el artista,
solamente un aplauso pido a vos,
dame la oportunidad, no te resistas,
de pedirte tiempo, y de robarte el corazón.

-Despedida-

miércoles, 20 de noviembre de 2013

El último cuento.

El último cuento. (Vive)
(Perspectiva III y cierre)

Ya entrado en años aún me acuerdo
de un viejo cuento que escribí,
no desfallezcas, hoy te cuento…
que hay mucho más aún porque vivir.

Nosotros los viejos, niños fuimos,
quizás y fue hace mucho tiempo,
pero niños somos todos, hasta el fin.
Es por eso que hoy te cuento…

¿Qué te dije que te contaría?
No lo se… ya no me acuerdo.
¿Será que al fin ahora yo entiendo…
que incapaz soy, de cuidar de ti?

Vive mucho y hazte grande,
no solo en tamaño, sino en ideas,
no te olvides de aquello que he olvidado…
y que ahora te pertenece solo a ti.

Cada respuesta que te encuentres,
compártela con todos tus hermanos,
no los dejes caer por olvidados…
Si a veces ellos no saben entenderte.

Sueña, vive y crea. Imagina, piensa y siente.
el mundo no es tan lineal ni es cuadrado,
en ti, queda mucho más aún por recorrerle…
Si listo eres, y lo sigues sin perder el paso.

Hoy que no me queda tiempo te lo digo,
los niños no eran el futuro a dejarlo,
sino el presente del futuro al crearlo.
Vive vos, haz en el presente tu camino.

(Aquel que falsamente,
            el mundo entero te ha negado)

Un rey debe moverse para ser seguido,
muévete tu mismo, moverás al mundo.
Mi rey, mi tierno niño al que le escribo.
No lo olvides, es tu tiempo, el mío…

Mi tiempo ha terminado.

(…)







Cuentos de viejos para niñas y conejos.

En una torre una princesa
con tristeza ya esperaba,
llegaba de nuevo el alba…
y no había príncipe ni nada.

Pasaba el tiempo día con día
y a lo lejos nada cambiaba,
no veía corceles ni jinetes,
solo una luna que alumbraba.

Vuelta al día en una constante,
día y noche, sol y luna,
todo era el mismo instante…
en su ventana taciturna.

Alguna vez mientras miraba
vio en el campo algún caballo,
su jinete ya no le montaba,
quizás la estaría ya buscando.

Sonriente la princesa,
de lado a lado por la torre corrió,
se puso muy hermosa toda ella,
pero a su lado el príncipe jamás llegó.

Las lágrimas escurrieron por su rostro
mientras miraba alejarse de nuevo al sol,
ahí estaba ella con el corazón roto,
era otro hombre más que no la vio.

Pasaba el tiempo y se envejecía,
las arrugas ajaban ya su piel,
estaba la princesa ya rendida,
no había nada más ahí que ver.

Tendida en su cama ya pensaba
en el tiempo y en cada amanecer,
en las noches de belleza ya lejana,
y su deseo de amar sin conceder.

Pensaba ya en el viento,
pensaba ya en ceder,
pensaba ya en silencio,
pensaba en fenecer.

Cerrados los ojos ya dormía,
se despedía sin vacilar,
acababa ya su vida,
alguien le hablo hacia el final.

Abandonáis la esperanza demasiado pronto,
abrid los ojos, ¿acaso no pensáis mirar?
he estado aquí desde el inicio de este todo,
no puedo ahora dejaros así marchar.

Estoy cansada –replicó la vieja princesa,
pero la voz aún se hacía resonar.
No digáis semejantes tonterías,
¿es que acaso queréis hacerme esperar?


En un instante sus ojos se abrieron
mientras una sonrisa pintaba su rostro,
había frente a ella un hombre añejo
que la miraba con encomio.

La he visto cada día desde lejos
mientras mi caballo pastaba por sus campos,
había querido hablarle desde hace tiempo,
pero no encontraba las palabras para darle.

Hoy soy viejo y el tiempo ya me come
pero no quería irme sin hablarle,
disculpe por haber sido yo tan torpe,
debí venir a usted sin ser cobarde.

Ante aquellas palabras la mujer sonreía
sin nada en mente excepto su candor,
era completamente irónica esa vida,
pero de alguna forma su príncipe llegó.

Sois viejo, no lo niego,
pero llegasteis y eso es lo importante,
nos iremos juntos, desde luego,
pero me voy feliz por encontrarte.

Palabras más, palabras menos,
y ellos se abrazaron al instante,
sellando su amor con tierno beso…
ambos fueron al fin a recostarse.

La mañana era fría y ya no estaban,
quedaba la historia y solo eso,
otro de esos simples cuentos…
que se le cuenta a las niñas y conejos.

-Cuentos de viejos para niñas y conejos-


martes, 19 de noviembre de 2013

Codornices.

Codornices.
(Mis pequeñas)

Descansan en su nido bajo el techo
mis dos pequeñas niñas emplumadas,
duermen juntitas, muy acurrucadas...
seguras siempre cerca de mi lecho.

El mundo, un lugar en nada estrecho,
las tiene a veces algo preocupadas,
más en casa, y siempre bien cuidadas...
van gorjeando rumbo de mi pecho.

A veces me recibe un dulce trino,
sutiles tiernas voces, un encanto...
viajando por sus labios, por su pico.

Y yo, girando como un remolino
las tomo entre mis brazos, las levanto,
sintiendo ser, al fin, un hombre rico.

-Codornices-

lunes, 18 de noviembre de 2013

Al ratón o al hada de los dientes.

Al ratón o al hada de los dientes.
(De los niños y las muelas)

Cuando desde tu boca un diente caiga
no olvides a la noche el esconderlo,
pues si el ratón o el hada puede verlo...
quizás por la mañana algo te traiga.

Sabrás, que cuando un diente desarraiga,
en un tiempo vendrá otro a reponerlo,
pues es cuestión sin más, de conocerlo...
y verás que en tu boca va y se arraiga.

Una moneda valen, muela o diente,
quizás para el ratón o para el hada,
pues son apenas dientes incipientes.

Si esperas quieto y eres muy paciente,
verás al hada entrando emocionada...
!O quizás al ratón!, o a ambos, sonrientes.

-De los niños y las muelas-






Historia de una mariposa
(Alterna: Historia de la primer Hada)

Alguna vez anteriormente jamás relatada
existió una historia acerca de una bella mariposa,
que ayudada por los finos hilos de plata de una simple araña,
tejióse mágicamente en la onírica trama de una vida humana.

Se vio así misma bajo el cielo azul que tanto amaba,
tan resplandeciente aún, como cuando tenía sus alas,
Era la misma mariposa frágil y hermosa, pero humana.

Así pasaron los días con ella entre ellos,
ella jugando, ella creciendo, ella… viviendo.

Y el sueño era más hermoso quizás que la realidad,
pero ningún sueño es por siempre duradero,
ni la tela de araña aguanta para toda la eternidad.
Es así como la realidad, sobre el sueño se hizo notar.

Tan triste como hermosa…
la vieron los otros bichos al partir,
batiendo al viento sus alas,
pobre mariposa que deseaba morir.

Noches pasaron sobre sus antenas caídas,
sollozos que extrañaban un cuerpo ajeno,
lágrimas de insecto, murmullos de mujer,
una mariposa… con sueños puros de dulce miel.

Conmovida la vieja araña ante tal escena,
decidióse sin más…
A dar su vida por ver a la mariposa contenta.

Gusanos envueltos en seda…
Capullos de mariposas que vuelan.

Mientras el llanto de la pequeña era mares,
la vida de la araña era una balsa,
y su tela… El manto fino de la magia.

Tejiendo un capullo de plata gruesa…
Fue desgastando su vida la araña,
y mientras la mariposa dormía,
es esto lo que la araña a su vez le murmuraba.

“Despertar es abrir los ojos sin dejar de soñar.
Ustedes sueñan dejar de ser gusanos al salir de la seda,
entonces sueña por esta vez, mí mariposa pequeña…
Que serás humana al salir del capullo y no habrá vuelta”.

Terminado el capullo,
la araña se desplomo sobre el suelo, muerta.

Dicen que así nació la primera de las hadas,
al no poder dejar de ser bicho
y aún así querer hacerse humana.

Así mismo, dicen que su magia,
fue la magia sobrante del capullo de la araña,
y quizás lo sea, más no es esa la historia que yo les relataba.

El tiempo había sido inclemente, y por ello,
para proteger el sacrificio de un bicho viejo…
Otros bichos, el capullo con más seda habían cubierto.

Escondido en el claro solitario de un bosque,
esperaba en reposo el capullo de un humano.

Pasó el tiempo sobre el capullo plateado,
fue más o menos alrededor de un año
cuando la primavera a una nueva humana trajo.

Hermosa como ninguna otra y aún resplandeciente
sonreía al sol mientras sus ojos lloraban la pena,
en su corazón, la dualidad, esparcida estaba.
La tristeza de una muerte… y su sueño vuelto realidad.

Pero una vida con otra se paga,
ella jugando, ella creciendo, ella… viviendo.

Es así como decidió pagar,
porque la araña, con su sacrificio hubiese querido…
Que la mariposa llenara, siempre, su vida de felicidad.

Y la mariposa… fue feliz.

“Despertar es abrir los ojos sin dejar de soñar”.

-Historia de una mariposa-


domingo, 17 de noviembre de 2013

Sueña.

Sueña.

Al caer la noche todo comienza,
cerrad los ojos… y soñad,
el silencio a la vera del sonido,
las espadas a punto de chocar.

No hay monstruos debajo de la cama,
dragones son, como en los libros.
Cerrad los ojos y escuchad…
a las hadas y princesas en peligro.

Venid conmigo y pelead,
tomad vuestra espada…y a pelear.
Las pesadillas, son ahora el enemigo.

Lejos, muy lejos del nido,
un pajarillo dio a su estrella un canto,
una princesa, un fénix, un perico.
Todos son, en este sueño, parte del encanto.

Venid, venid, venid conmigo…
A luchar por la imaginación,
por los sueños y los niños.

Sueña que te sueño, mi amigo,
como el héroe más grande,
mi mejor y gran amigo.

Sueña que te sueño cuando sueñas.
que sos vos, a mi vida bienvenido…
cuando sueño tengas
y quieras un cuento y un cobijo.

Venid ahora, venid conmigo,
lejos del sol, al abrigo de la sombra,
encontrarás, si es que lo has perdido,
tanto el amor como el cariño.

Venid, soñad conmigo,
como un arrullo entre las olas,
como el dulce sueño de las codornices.

Venid, soñad conmigo.

(…)

Te acercas y me acerco,
en mis manos hay un libro.
Deja que te lea un cuento.
Sueña. Esto es apenas el inicio.

-Sueña-


sábado, 16 de noviembre de 2013

Arrullo.

Arrullo.
(Como olas en un mar)

Cuando caiga la noche, niño mío,
tus hermosos ojos al cerrar…
verán al mar, un viejo amigo,
y a la luna iluminando el navegar.

Déjate mecer sobre las olas,
el mar en calma, el mar en paz,
piensa entonces, ¡caracolas!...
Un arrullo en voz del mar.

Canta la sirena en una roca,
una gaviota al vuelo sin cesar,
acordes de viento que te tocan,
amor de madre, amor del mar.

Déjate mecer sobre las olas,
el mar en calma, el mar en paz,
piensa entonces, que las olas…
brazos son, que te mecen sin cesar.

Duerme entonces muy tranquilo,
cierra los ojos y déjate soñar,
duerme tranquilo ahora, pequeñito,
bajo la luna, en un arrullo sobre el mar.

Piensa entonces, que mañana…
en los brazos de tu madre
estarás al despertar.

-Arrullo-





Duerme.

Descansa entre los brazos
de este sueño que rodea,
juega, respira, vive, sueña,
aquí estarán siempre mis manos.
Tiene tu madre cuentos sin contar
que aguardan el latido de tu pecho,
¡Cuanta calidez la de tu lecho!
Que a tu lado, mamita se quiere aún quedar.

Dulce pequeña de ojos bellos,
cuenta ovejas, vive el sueño,
aquí estoy, y yo te espero…
con algodón y juegos nuevos.
Duerme ahora, mi niña hermosa,
tu madre y yo esperamos la mañana,
y es que nuestro amor por ti nunca descansa…
Mientras esperamos por tu despertar algunas horas.

-Duerme-