sábado, 15 de diciembre de 2012

Andariego.



Andariego.

Me llaman las horas vagabundo,
sin pensar que mi hogar es mí camino,
que mis veredas son tu cuerpo…
Y tus labios mi sustento.

Andariego, errante, perdido.

Camino por tu espalda en mi silencio,
beso a beso y trago a trago,
sembrándote amapolas en lunares,
estremeciendo cada poro en ti dormido.

Caminante, transeúnte, viajero.

Me habla el viento en tus suspiros
como voces de hadas en un bosque,
como canto de cenzontles muy felices.
Andariego –me dicen… Y sonrió.

Amante, peregrino, trotamundos.

Llevo entre mis manos tu cartografía,
mapa de mi paraíso entre tus muslos,
viandante soy de tus senos y caderas,
de tu columna… Y cada parte de tu cuerpo.

Transitorio, andante, feliz.

(…)

Me han llamado de nuevo las horas vagabundo,
lejos he andado de tu cuerpo y mi camino,
andando vengo ahora a recorrerte,
andariego soy en todo aspecto.

Amante, feliz, perdido.
Viajero.

Andariego, andariego, andariego.

-Andariego-

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