sábado, 29 de diciembre de 2012

Untitled 3.



Untitled 3.

To rise again, first I have to fall,
but if I fall and cannot rise…
Would you still love me enough?

Oh but the times will pass
and pass again or not,
but if times pass and you let go…

May the god forgive my silence,
may the words find a way to live,
may my body turn to ashes…

And my love remains in here.


A house of phantoms I created,
howling wolves under my skin,
each of them in here surrounding,
each of them to live in here.

A careless life I gave them,
a careless love they gave to me,
but at the end we’re still smiling,
love is not always so sincere.


May my words become a lighthouse,
may my lighthouse become your love,
may your love forgive my silence…
May my silence hold her love.


Oh but times will pass and she’ll forgive me,
she’ll forget me as I may as well forget,
maybe we never were the lovers,
maybe I was just a vessel for her voice.

And if I fall and reach the silence…
Will I be alone again against the wall?
Ah! The bet... to rise or just to fall.

-Untitled 3-

sábado, 15 de diciembre de 2012

Andariego.



Andariego.

Me llaman las horas vagabundo,
sin pensar que mi hogar es mí camino,
que mis veredas son tu cuerpo…
Y tus labios mi sustento.

Andariego, errante, perdido.

Camino por tu espalda en mi silencio,
beso a beso y trago a trago,
sembrándote amapolas en lunares,
estremeciendo cada poro en ti dormido.

Caminante, transeúnte, viajero.

Me habla el viento en tus suspiros
como voces de hadas en un bosque,
como canto de cenzontles muy felices.
Andariego –me dicen… Y sonrió.

Amante, peregrino, trotamundos.

Llevo entre mis manos tu cartografía,
mapa de mi paraíso entre tus muslos,
viandante soy de tus senos y caderas,
de tu columna… Y cada parte de tu cuerpo.

Transitorio, andante, feliz.

(…)

Me han llamado de nuevo las horas vagabundo,
lejos he andado de tu cuerpo y mi camino,
andando vengo ahora a recorrerte,
andariego soy en todo aspecto.

Amante, feliz, perdido.
Viajero.

Andariego, andariego, andariego.

-Andariego-

sábado, 8 de diciembre de 2012

Amé.



Amé.

Amé tu beso aquella noche
cuando la luna pintaba el lago
y en tu beso mi vida se envolvía.

Amé tu boca, tus ojos y tus manos,
tu frente y cada poro de tu cuerpo,
tus pechos a la luz de luna, platinados.

Amé tus parpados y tu cabello,
cada uno de tus gestos,
el olor a flores… Y el verano.

Amé el viento cálido y los sonidos,
los gemidos de las ramas bajo el peso,
los grillos agitándose a distancia.

Amé también las horas murtas,
los minutos secos a lo lejos,
los segundos de tu tacto entonces.

Amé la noche y las estrellas,
el presente y el futuro,
el pasado perfecto e imperfecto.

Amé la distancia entre nosotros
y mis manos sujetando tus caderas.
Amé cada pliegue y cada borde.

La luna que nos cobijaba igual te amaba,
te amaba también lo inexistente,
el silencio, la sed total por detenerse.

Te amaba el viento al tacto de mis manos,
el suelo fértil que nos soportaba,
el verano de amor bajo el ocaso.

Y amé tu beso y tu cuerpo por entero,
tus piernas, tu pubis,
mi cuerpo entero con el tuyo tiritando.

Amé entonces que me amaras y existieras,
que fueses mía mientras se fundía la luna con el lago.
Amé tu boca, tus ojos y tus manos. Tus pechos platinados.

Que fueses mía en aquella noche de verano.