sábado, 10 de noviembre de 2012

Adoración.



Adoración.

Lleváis en vuestros labios dulce néctar,
la tentación surgida por besarte,
y en este deseo, tesón de amarte...
La dulce rendición de amor perfecta.

Volvéis mi mundo entero en fértil tierra,
lugar de mis pasiones adyacentes,
y en mi pecho, de amores florecientes,
tu cuerpo se me antoja enredadera.

Eres entonces reluciente noche,
dama perfecta de mis ojos tristes,
y es en este, mi beso sin derroche…

Que mis labios imploran, no rechistes.
¡Hubo entonces más besos sin reproche!,
cuerpos entrelazados que hoy persisten.




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