miércoles, 3 de octubre de 2012

Del amor que nunca muere.



Del amor que nunca muere.
(Besos de amapola)

A veces sucede que te encuentro,
otras tantas, que te hube ya olvidado,
y cuando pienso al fin que no te pienso…
Te apareces de la nada remontando.

Llevas a mi pecho la gran marcha,
cascos de caballos retumbando,
y cuando las puertas se abren, callas,
haces tu entrada a mis oídos murmurando.

A veces me callo y quedo quieto,
otras tantas, te combato,
abres fuego entonces con tu beso…
Y ante solamente tu recuerdo caigo.

De mi cuerpo herido brotan flores,
campos de amapola cubriendo mi pasado,
y en tus manos, de fervor resucitado,
prisionero quedo yo de tus amores.

No hay escape al avance de tu cuerpo,
no hay descanso a los cascos de caballos,
y si pudiera ahora yo robarte un beso…
No serías solo otro recuerdo murmurando.

(…)

Sucede a veces que te encuentro,
otras tantas, que te hube ya olvidado,
y cuando pienso al fin que no te pienso…
surge el amor que por ti sigo guardando.

-Del amor que nunca muere-

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