sábado, 29 de septiembre de 2012

Poema de la noche reluciente.



Poema de la noche reluciente.

Llevaba ella un par de ojos verdes
y un cabello sin estrellas,
a veces despeinada,
a veces muy perfecta.
Llevaba ella unos ojos verdes…
Y un cabello sin estrellas.

En su piel de luna platinada
brillaban dos líneas de granate,
florecían entonces besos de amapola,
sonrisas de luna fulgurante.
En su piel blanca de luna…
Florecían los besos de granate.

En mi pecho se anidaron las estrellas
enraizando en latidos acelerados uniformes,
¡Un canto débil de lejanas tierras!
El amor, el sentimiento de los hombres.
En mi pecho, anidadas las estrellas,
amor, el sentimiento de los hombres.

Era la noche inmensa de luna platinada
y unos hermoso ojos verdes,
de besos de granate en campos de amapolas…
Y sonrisas floreciendo en los latidos de mi pecho.
Había estrellas entonces prendidas de su pelo,
un cabello sin estrellas era ahora el manto de la noche.

Y ahí, en aquel lugar perdido de la tierra,
su cuerpo pequeño pero inmenso;
tan pequeño como un grano de arena,
tan inmenso como mi inmenso amor por ella.
Y ahí, en aquel lugar perdido de la tierra,
su cuerpo pequeño… Y mi inmenso amor por ella.

-Poema de la noche reluciente-

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