sábado, 14 de abril de 2012

Del alma mía.


Del alma mía.

Emergen del alma mía los nombres,
los besos a medio camino de la nada
y las alboradas de los roces.

Emergen también las rocas grises
las lapidas iluminadas
de un presente cristalizado en esos ojos.

Escapan entonces por entre los recovecos
los jóvenes cuerpos viejos mutilados
bajo la fresca esencia de aquellas sabanas de olvido.

(Y te busca el alma mía)

Te busca mi alma para no perderte,
para encontrarte en el mismo punto,
en el mismo lugar adormecida.

Emergen del alma mía entonces los momentos,
los verano fugitivos y atemporales,
las miradas furtivas que ya no rondan más mi vida.

Y del alma mía escapan los modales…
y te planto un beso como antes,
como ayer cuando dormías,
como ayer cuando éramos silencio.

(Y te amo)

He amado al alma mía cuando gritabas,
cuando gemías,
cuando rompías el silencio,
cuando no había nadie sino el alma mía.

Emergen entonces de las sombras viejas voces,
las antiguas compañeras de mi gozo,
el añejado sexo en la memoria de mi tiempo.

Y ya no soy el chico esclavizado de las horas
ni tú eres el faltante de mi tiempo,
llevas ahora el alma mía…
porque sin saberlo, en mi alma yo te llevo.

Róbame entonces con un beso ya la vida,
desbórdense de mi cabeza los recuerdos,
que esta noche sea final del alma mía…
si de tu alma mía la mía volviérase tormento.

-Del alma mía-

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