miércoles, 4 de abril de 2012

Acerca de los días grises.


Acerca de los días grises.

Era el rostro del sol quizás recuerdo,
sus rubios cabellos titilaban ya distantes,
adormecidos entre la bruma en la memoria,
inquietos, asustados de encontrarse.

Quisiera haber gritado entonces,
sacudir las manos al viento helado,
convertirme en las hojas y un cadáver,
crujir, crujir despacio y clamar silencio.

Era su nombre el velo de mis labios,
aquella tela que flota en viento libre,
palabra a palabra quebrantando en llanto,
verso preso que escapa poco a poco tiritando.

Arrodillados los minutos… yo era todo,
una mancha en el suelo de la vida,
la herida punzante de un amor sincero,
el final de una partida mal jugada.

Recuerdo el murmullo de las olas,
los cristales empañados de mis ojos,
la niebla densa entre las ramas,
duras gotas resquebrándose en el suelo.

Besé en silencio su recuerdo luminoso,
aquella primavera de suaves labios rosas,
el sendero de la vida en su cabello,
sus ojos dulces tan casi veraniegos.

Y cansada, tan cansada de las estaciones…
tornóse mi corazón en cruel otoño
mientras su voz emulaba ya el invierno,
y yo, tan cansado ya de todo…

Cedí mi amor a su lúgubre recuerdo.

-Acerca de los días grises-

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