viernes, 30 de septiembre de 2011

Plegaria 1.

Plegaria 1.

Cuando la oscuridad se trague mi alma
y mi cuerpo solamente quede,
caminaré hacia ti, mi rosa muerta,
mi marchita y noble amada.

Cuando mis manos frías se despidan
y mis ojos pierdan al fin la luz,
te veré por vez primera,
te amaré con la mirada.

Bébeme entonces a sorbos,
róbame el aliento con tu encanto.
Encárname ahí, desencarnado,
sediento de tu amor en mí albergado.

Víveme en lo efímero,
ámame en lo abandonado,
ráptame del mundo,
átame y mantenme a salvo.

Tú, mi diosa de la edad primera,
la primer habitante de este mundo,
la segunda de su encanto.
Tú, mi espera, mi diosa de lo amado.

Ven entonces y vaguemos,
alberguemos juntos lo añorado,
bajo la manta oscura de la vida,
en algún sitio o quizás en algún prado.

Bailemos, mí adorada,
mi cielo de azúcar negra
y algodón de dulce encanto,
mi bailarina estilizada en su negrura.

Ven entonces a tomarme,
a sujetarme de tus faldas en un por siempre,
a cortejarme la existencia casi nula,
a robarme el beso de la paz eterna entre tus labios.

Enamora mis latidos y detenme,
embárgame las horas y embriaga mi deseo,
bésame desnuda, tú, mi tierna muerte,
y hazme el amor ahí, al final sin contenerte.

-Plegaria 1-

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