lunes, 1 de agosto de 2011

Y la vi.

Y la vi.

Y la vi,
la vi cerrarse de a pocos como las hojas de los libros,
tallar su mundo a ojos ausentes que miraban,
herirse sola sin pensar en nada que escaparse.

Se escurrió entre las sombras sin palabras,
herida, pero aún aparentando fortaleza,
como una niña digna que rechaza un brazo,
como una mujer confusa temiéndole a lo amado.

La vi partir en tono altivo, sin sonrisa, pero firme,
tan firme como una hoja al viento que se aferra,
tambaleante, pero necia ante la rama que sujeta,
como un ave ante un nido frágil que se mece.

Me habría gustado devolverle la sonrisa,
resguardarla de las horas y sus fantasmas,
protegerla entre mi pecho del peligro,
pero no se puede proteger lo que no se lo permite.

Y la vi, la vi sentada bajo la noche,
tan rota como solo ella podía,
tan rota como para solo saber burlarse,
como para tan solo saber del daño.

Y era tan hermosa a pesar de todo,
tan mágica y a la vez perfecta,
como un humano y solo eso,
como una rosa desojándose despacio.

La vi partir entonces en sollozos,
doliente de las heridas pero sin sanarlas,
con el corazón expuesto pero en blindaje,
con su armadura de mentiras sin verdades.

(Y sin tan solo ella hubiese ya entendido…)

La tomé de la mano ajeno a su rechazo
pero consiente ante todo de su rabia,
me mordió el labio y golpeo mi cuerpo entero,
pero quien ama jamás te suelta ni en las malas.

La vi levantarse aturdida ante las cosas,
sin sonrisa, pero con más calma,
con los ojos anegados, pero fuerte,
sin ceder a sus deseos y olvidando toda meta.

La vi levantarse poco a poco y alargarse,
extender las alas y echar al vuelo lejos,
huir, aferrarse así a los miedos… y huir.
La vi entonces de mis brazos alejarse.

Me senté entonces a llorarla solo,
con los deseos aun pendientes de las manos,
con el corazón muriendo en lo profundo de mi pecho,
con el amor y la certeza de todo lo añorado,
con los ojos cerrados y un final tanto vacio como lleno.
Y ahí, sobre la punta de un arroz en grano…
la vi alejarse y me morí en silencio ante sus ojos.

-Y la vi-

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