domingo, 28 de agosto de 2011

Roja.

Roja.

Roja eres y en mi cuerpo habitas,
espesa y clara, a veces tan oscura…
tan mía y tan de nadie,
roja eres, y en mi cuerpo habitas.

De tu gusto a hierro tengo memoria,
amarga, pero a la vez tan dulce,
cálida a mis adentros y fría al soltarte,
tan vana, pero tanto a la vez tan importante.

Vida eres dentro de la fuente de mi pecho,
una caricia de humedad que irriga.
De tu flujo entero, la sed, la mía,
roja eres… y en mis venas ya palpitas.

Si alguna vez tu carrera detuvieses…
amoratado rostro mí fin recibiría,
frío cuerpo al fin sin vida, inerte,
sin más calidez, sin más cobija.

Roja, roja eres y en mi cuerpo habitas,
espesa y clara, tan cálida y a veces fría,
tan de nadie, tan dulcemente mía.
Sangre eres… y en mi cuerpo habitas.

-Roja-

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