lunes, 29 de agosto de 2011

Pasión mortuoria.

Pasión mortuoria.
(A dueto con Merari)

Devorar tus entrañas haciéndote mío
sentada en tu centro palpitante
llorando la desgracia de no haber sido antes.

La rosa marchita florece en nuestra tumba,
el lecho de amores rotos sin piel de porcelana,
tenerte de nuevo al final y poder el estrujarte,
fría, fría eres, pero aún en el silencio ardes.

Y ardo, ardo de amor por ti…
en esta parte del frío infierno
donde solo estamos los dos,
juntos, devorándonos lo eterno.

Rasga mi pecho con tus manos rotas,
elimina todo rastro de pasado insomne,
dale a la muerte el último giro de la vida,
ármame, ámame de nuevo y recomponte.

Recomponer el silencio, el llanto inerte
de tu amor completo cobijada bajo tus besos,
en tu piel. El sueño eterno de vivir entre tu risa,
entre lo más profundo de todos tus anhelos.

Cosernos las costillas en el medio de un abrazo,
hilvanar los pulmones colapsados y volver,
volver y respirar el abandono, la soledad sin tregua,
y sonreír, sonreír y al final volver a enamorarnos.

Enamorarme de tu risa, de tu llanto,
de las perlas de tus lágrimas, de los orgasmos.
Reflejarme en las cuencas de tus ojos,
escuchar el jadeo de nuestros labios descarnados…
rompiéndose gustosos entre el vaivén de los espasmos.

Y ser tuyo, ser tan tuyo como nunca y como siempre,
con el sabor de lo añejado y el deseo de tenerte,
con las falanges de mis frías manos buscándote las piernas…
sin la inocencia de las palabras que sin una lengua desvanecen.
Y hacerte mía sin descanso, una vez tras otra y sin perderte.

Perderte, perderme, por la eternidad entre tus huesos,
ser tu tuétano, la medula y abrigo de tu muerte,
el aliento y el suspiro, tu suspiro, el último suspiro…
que te acompañe para siempre, exhalación final hacia lo eterno.

Y es en ese último aliento donde rendida yo te encuentro,
con la rosa marchita floreciéndonos el pecho...
mientras los huesos se dispersan los de uno con el otro,
sin lastre alguno a cuestas, sin errores, y es ahí donde te tomo.
Mí vida, mi todo, mi dulce amada muerta.

-Pasión mortuoria-

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