jueves, 28 de julio de 2011

Poema sin título 29.

Poema sin título 29.

Debo a tu mejilla la caricia del viento,
el beso a tu boca y una despedida,
pero te dejo al menos un recuerdo,
el corazón en tus manos para tirarlo,
para olvidarlo en un rincón sin luz,
para dejarlo marchitar bajo las sombras.

Te debo también una disculpa por mis errores,
por las palabras mal dichas y todas mis promesas,
por las mentiras nunca dichas que debí decirte,
por mi estúpido ego y mi tan terrible positivismo.
Y es que te debo tanto sin deberte mucho…
como las inocentes noches y las largas charlas.

(Y si pudiese tan solo volver a verte…)

Encontrarás entre tus manos las horas huecas
como un último regalo que le doy a tu sonrisa,
para que puedas al final así olvidarme,
para que hagas a tu modo y sin mí tu vida.
Y es que de tu amor no merecí ni quizás te merecía,
pero a pesar de todo… en mi egoísmo inmenso te quería.

Me quitaré el abrigo forjado de deseos…
y lo pondré para ti en cualquier parte,
para que lo tomes y lo uses como prenda,
para que se funda contigo y otro amante,
para que sea feliz sin mí pero con otro,
para que seas al fin feliz sin yo importarte.

Y es que si quizás lo hubieras entendido…
sabrías entonces lo que para mi tu vales.
Las inocentes noches y las largas charlas,
las horas perdidas y también los besos,
el deseo inmenso de tenerte y mi egoísmo.
Las promesas rotas y el eco de un por siempre.

(…)

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