jueves, 21 de julio de 2011

Para morirnos.

Para morirnos.
(De barcos hundidos e hipocresía)

Hoy contamos con los dedos los minutos
para salir corriendo y olvidarnos en el tiempo,
para morirnos un poco el uno sin el otro
en algún sitio donde la mente no nos recuerde más.

Decimos que nada va mal con una sonrisa falsa
mientras nos carcomen por dentro el enojo
y las ganas de gritar que nada esta donde debe estar,
que orgullo, que ganas de hacer todo aún más mal.

Hoy decimos olvido en vez de recuerdo
mientras nos estancamos lentamente entre las rocas
del mar de la monotonía que de a poco nos hunde el barco.

Deshojando o más bien desmembrando al otro
hemos pasado del amor a un odio pasivo
que más envenena en vez de curar heridas viejas
mientras hundimos más la daga en el pecho del otro.

Hoy, nos hundimos lentamente con una sonrisa hipócrita
fingiendo que el culpable es el que no sabe de su culpa
mientras nos sentamos a ver como se ahoga el sentimiento
en el medio del mar de un error que es más bien mutuo
… y al mismo tiempo comúnmente propio.

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