martes, 12 de abril de 2011

En algún lugar de la inconsciencia.

En algún lugar de la inconsciencia.

Las puertas del infierno fueron abiertas
por la constante incontable del recuerdo,
el vaivén insoportable de repeticiones…
De aquel beso diluido en mil eternidades.

Una vez tras otra nuestros rostros,
una vez tras otra los latidos.

El final es solo el comienzo del inicio,
un stop and rewind en la memoria,
el castigo de algún dios enardecido…
Cobrándome en un juego de pasados.

Una vez tras otra nuestros labios,
una vez tras otra sin olvido.

Bajo el influjo de los sueños ufanos
el tiempo de la espera es relativo,
la mente es después de todo…
Juez y culpable en uno mismo.

Las palabras se expanden en un eco
resonante por cada rincón de mi cabeza,
la tela de la realidad se distorsiona…
Dejándonos una cornisa para dar los pasos.

Una vez tras otra las miradas,
una vez tras otra los suspiros.

El tiempo apremia a los sentidos,
les manda a despertar en un reflejo,
pero no hay reflejo ni sentidos,
solo la ida y vuelta de un destiempo.

Las horas muertas y marchitas
se agolpan una a una entre los poros
marcando con sudor el nerviosismo,
no hay escapes ni perdones justo ahora.

Una vez tras otra las caricias,
una vez tras otra tu cabello.

(…)

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