viernes, 18 de febrero de 2011

Magnificencia.

Magnificencia.

La vi en el viento
tras una cortina de niebla encantadora,
la vi deslizarse despacio
y llenar cada rincón de cada sitio que tocaba.

La tomé entre mis brazos sin dudas
como quien sujeta su destino tras haberlo anticipado,
y luego se permite refugiarse en su alegría.

(Sí, yo era muy feliz)

La amé despacio en cada día
mientras deshojaba los atardeceres a su lado,
la amé de una y tantas formas,
que un solo juego de estaciones…
No me alcanzaría jamás para contarlo.

Fue entonces cuando el sol se hizo sonrisa
germinando las semillas en su vientre,
clamando primaveras a nuestros nombres…
Y refugiando la vida en cada poro.

Así pasaba el tiempo lentamente,
treinta y treinta y uno eran los bloques
de uno en uno hasta llegar a nueve.

De cielos rosas se llenaron nuestros días
mientras los pulmones nos mostraban ya su fuerza,
el tiempo se detuvo por un instante…
Y entonces la vi.

La vi en el viento
tras una cortina de niebla encantadora,
la vi deslizarse despacio
y llenar cada rincón de cada sitio que tocaba.

La tomé entre mis brazos sin dudas
como quien sujeta su destino tras haberlo anticipado,
y luego se permite refugiarse en su alegría.

(Sí, yo era aún inclusive más feliz)

La amé despacio en cada día
mientras deshojaba los atardeceres a su lado,
la amé de una y tantas formas,
que un solo juego de estaciones…
No me alcanzaría jamás para contarlo.

-Magnificencia-

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