viernes, 18 de febrero de 2011

Del otro lado del vacío.

Del otro lado del vacío.

He visto con mis propios ojos
el otro lado cercano al vacío,
un reflejo constante de la nada,
una ciudad vieja en un viejo sitio.

Dunas de arena coronaban la frontera
mientras la realidad se diluía a cada instante.

Los pasos se perdían ante el viento silente
que a veces se arremolinaba como el pensamiento
cavando así otro tipo de tumbas para la consciencia.

Los restos cadavéricos de una marcha fúnebre se alojaban ahí,
pieza por pieza reclamando su espacio en ese infierno,
como si no importase nada más que ser vacío,
como simples humanos aceptando al fin su estupidez.

Ojos atentos seguían mis pasos a la nada
mientras el tiempo alimentaba al deterioro.

Tres mujeres sosteniendo un hilo sonreían,
el final de un viaje llegaba ante sus manos,
una vida más y nada importaba.
Yo las vi, ahí, al otro lado del vacío.

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