domingo, 16 de enero de 2011

Monotonía.

Monotonía.

Una vez tras otra eternas voces,
una vez tras otra infinita gente.
Todo es una repetición constante,
nada es nuevo ni es nunca diferente.

Aún contamos con los dedos las horas
esperando los finales y el escape,
pero no hay escape entre repeticiones,
solo queda un hueco en el engaño mismo.

Sí, nos envejecemos despacio y morimos,
pero quizás es la muerte la única salvación,
el punto final de un todo que no valía nada,
el escape real y definitivo de esta vida.

Una vez tras otra los malos ratos,
una vez tras otra las burdas quejas.
¿Será esto acaso lo que buscamos?
Hoy temo tanto a un “sí” por respuesta.

(…)

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