martes, 21 de diciembre de 2010

Viejos modos.

Viejos modos.

Llevo en mi brazo a la muerte
en señal de amor de eterno,
como suplica de sus favores,
como un ruego de su tiempo.

He vuelto entonces al pasado,
a las ojeras sin importancia,
a los tiempos sin vida.

Caminaré entonces así,
inconstante e inconsciente,
sin rumbo fijo en el futuro,
sin más interés en mi latido.

Ofrendaré mi vida a la nada,
a la carencia de un todo,
a la soledad buscada,
a su beso venenoso.

Iré con prisa y sin cuidado,
con el corazón amputado…
y la muerte de mi brazo.

Me alejare en silencio,
sin mediar palabra,
sin arrepentimiento.

Ven muerte,
yo te espero.

(…)

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