martes, 28 de diciembre de 2010

Sigues ahí.

Sigues ahí.

Sigues ahí escondida,
entre los pensamientos de un día de lluvia
y el sonido de los dientes castañeantes.

Entre el cálido vapor de una taza de chocolate…
Y las ideas infinitas de una vida lejos.

Y hacía tanto de no verte,
desde aquella vez sonrojada ante mis sueños,
desde aquella noche perdida entre las sabanas
cuando tu voz se hizo el eco de mi pecho.

Te recuerdo ahora entre las horas,
tan hermosa aún como antes…
Y tan perfecta como pocas.

Nada ha cambiado entre nosotros,
aún te espero donde quedamos,
en aquel lugar ajeno a todos…
Donde un beso fue el preámbulo a la nada.

Y sigues ahí.

(…)

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