domingo, 12 de diciembre de 2010

Consumirse.

Consumirse.

Vivo aletargado, con los labios sellados…
Y los ojos cocidos.

No hay corazón en mi pecho
ni palabras pendientes.

(Estoy ausente)

Llevo en las muñecas los clavos,
metales oxidados que me atan al suelo
bajo el peso infame de la gravedad
mientras me desangro en silencio.

Soy las horas que pasan despacio
una tras otra burlándose de mi cuerpo
hasta convertirlo en un adorno sin vida,
un mueble más donde recostar las penas.

(¿He muerto?)

Mi mente vaga trepando los muros
de una existencia enmohecida,
los recuerdos finales se descarapelan…
Y se hacen polvo sin aviso previo.

(Todo esta perdido)

Soy la vela que se apaga despacio
bajo el aleteo de una oscuridad sin tregua,
me consumo lentamente…
Y estoy adolorido.

-Consumirse-

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