domingo, 28 de noviembre de 2010

Poema sin título 27.

Poema sin título 27.

Te aferre con fuerza mientras caías…
Para evitar el daño sobre tu frágil cuerpo.
era de noche y sonreías,
fue hace mucho pero aún lo recuerdo.

Tu cabello emulaba la noche oscura.

Sí, esa noche adormecida y profunda…
Plenamente bañada de estrellas brillantes
como lunares en el arco de tu espalda
siendo contados por un pequeño ansioso.

Eras tan cálida como una tarde de verano.

Me moví con el viento para seguirte los pasos
mientras te alejabas entre sombras inconstantes.
Las farolas alumbraban tu camino a la distancia…
Como luces de pasarela colocadas para una diosa.

Las lágrimas que empañaban tu rostro…
No hacían sino embellecerte más aún.

Tomé tu mano con la calma de las olas
y te bese los labios muy despacio,
fue entonces un juego de tiempos detenidos…
Y tu correspondiste a mis labios con los tuyos.

La madrugada anidó entonces en tu pecho
cobijándose entre los dedos de mis manos,
todo era perfecto de este lado de la noche,
tu piel y la mía al final se hicieron juego.

Fue la mañana entonces un barco hundido,
y nosotros los náufragos sobrevivientes,
las piezas estaban todas esparcidas…
Y nosotros juntos completamente perdidos.

Y yo te ame, te ame tanto y sin descanso…
Hasta que el reloj siguió su curso llevándote lejos.
Hoy no queda más sino el recuerdo de esa noche…
y el sabor de la memoria en tus labios y en los míos.

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